Volumen 9 N 52 Mayo/Junio 99



Revista de Divulgación Científica y Tecnológica de la
Asociación Ciencia Hoy


Francisco Javier Muñiz

Ciencia y soledad en la Argentina del siglo pasado

Claudia Feijoó
Programa de Ecología Acuática, Universidad Nacional de Luján

Sergio Vizcaíno
Museo de La Plata, Universidad Nacional de La Plata


En la historia de la ciencia en la Argentina hay muchos olvidos y también desvaídos recuerdos. El nombre de Muñiz no es del todo desconocido. Algún hospital, alguna calle, algunas referencias escuchadas en las aulas de la escuela media tengan quizás cierta resonancia. Pero la calidad de su trabajo científico y la repercusión que tuvo en su época son difícilmente recordadas. Este artículo nos ofrece una atrayente y valiosa información sobre la vida y la obra de Francisco J. Muñiz.

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Figura 1. Retrato de Francisco J. Muñiz

Francisco Javier Muñiz es considerado el primer naturalista argentino. Su vida abarcó todo el proceso de construcción de nuestro país, desde ese "despertar de la siesta colonial" que fueron las invasiones inglesas -según las palabras de Abel Posse- hasta la consolidación de la Nación, luego de la Batalla de Pavón. Fue médico del ejército, diputado, senador, convencional y presidente de la Facultad de Medicina, actividades que no le impidieron realizar contribuciones científicas en campos tan dispares como la medicina, la paleontología, la zoología y la topografía de la región en la que trabajó. Pese a todo esto, actualmente es un personaje casi olvidado.

Su vida pública comenzó en 1807 cuando, con sólo once años de edad, se alistó en el cuerpo de andaluces para luchar en la defensa de Buenos Aires, lo que le valió una herida en la pierna. Luego de los acontecimientos de mayo de 1810, Muñiz adhirió a las ideas de Moreno y se unió a la Sociedad Patriótica fundada por Bernardo Monteagudo. Entre otros objetivos, esta Sociedad propugnaba la inmediata declaración de la independencia, razón por la cual en 1812 envió un manifiesto a los cabildos del interior. Este vibrante manifiesto fue escrito por el joven Muñiz siguiendo las ideas de otro integrante de la Sociedad, el Dr. José León Banegas (ver recuadro "Fragmentos del Manifiesto...").

Poco después, alentado por Banegas, inició sus estudios de medicina en el Instituto Médico Militar, recientemente fundado para cubrir las necesidades de cirujanos de los ejércitos criollos. En 1822, cuando Muñiz recibió su título, este Instituto ya se había transformado en el departamento de Medicina de la flamante Universidad de Buenos Aires.

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Pág. 62-66