Volumen 21 - Nº 122
Abril - Mayo 2011

Ciencia en el aula

 

Alejandro Gangui
Instituto de Astronomía y Física del Espacio, UBA-Conicet

 

Cómo construir y usar en el aula
un sencillo reloj de sol ecuatorial




Un reloj de sol es un dispositivo que mide el paso del tiempo por la sombra de alguna de sus partes sobre un tablero en el que están marcadas líneas horarias. En una nota anterior (Gangui A, Iglesias M y Quinteros C, ‘El movimiento de las sombras’, Ciencia Hoy, 110: 48-56, abril-mayo de 2009), explicamos cómo construir un reloj de sol horizontal y cómo trabajar con las sombras en diversas actividades escolares. Aquí consideraremos la construcción un reloj de sol ecuatorial, cuyo funcionamiento es mucho más simple de comprender que el del otro.

Imaginemos que tenemos un paraguas abierto, que es de noche y que apuntamos su eje o varilla central al cielo (figura 1). Imaginemos que en la cara interna de la tela del paraguas tenemos marcadas todas las estrellas de esa parte del firmamento, así como las constelaciones que forman. Rotemos lentamente el paraguas sobre su eje manteniendo fija la dirección de este. ¿Estaremos reproduciendo el movimiento del cielo estrellado?

La respuesta es sí, en la medida en que cumplamos dos requisitos. Primero, que la dirección en la que apuntemos el paraguas no sea cualquiera, ya que el cielo, visto desde la Tierra, no se mueve de cualquier manera. Segundo, que el movimiento rotatorio del paraguas se haga a una velocidad y en un sentido precisos, para que ese cielo ficticio no gire en desacuerdo con el real.

Quienes vivimos en el hemisferio sur y tenemos la costumbre de mirar el cielo nocturno habremos observado que este gira en torno a un punto, que se denomina polo sur celeste. Ese centro del giro de la bóveda celeste carece de realidad física, como carecen de ella el cielo o la bóveda celeste, que son conceptos abstractos creados para entender el mundo que nos rodea. Además, ninguna estrella se ve en coincidencia con el polo sur celeste, a diferencia de lo que ocurre para los habitantes del hemisferio norte, que ven la estrella polar (Polaris) muy cerca del polo norte celeste.

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Pág. 48-53