Volumen 21 - Nº 122
Abril - Mayo 2011

 

Francisco Bedmar
Facultad de Ciencias Agrarias
Universidad Nacional de Mar del Plata

¿Qué son los plaguicidas?

 

Los plaguicidas, también llamados pesticidas, son sustancias destinadas a combatir plagas o pestes. Surgieron por la necesidad de manejar poblaciones de organismos nocivos para la sanidad humana, la de cultivos o frutos almacenados y la de animales domésticos. En realidad, el término plaga tiene una connotación antropocéntrica ya que, consideradas objetivamente, las plagas son simplemente poblaciones integrantes de un ecosistema.

Los plaguicidas son sustancias químicas –orgánicas, inorgánicas o microbiológicas– líquidas o sólidas que producen efectos tóxicos sobre ciertos organismos vivos. Se utilizan principalmente para controlar plagas de la agricultura. En los Estados Unidos el 75% de los plaguicidas se usaron para ese propósito en 1993.

Las principales plagas agrícolas incluyen: (i) plantas no cultivadas o malezas; (ii) insectos, artrópodos y vertebrados que se alimentan de los cultivos, y (iii) agentes patógenos, así llamados porque provocan enfermedades en los cultivos, entre ellos hongos, virus y bacterias. Los más perjudiciales son las malezas, los insectos y los hongos. La magnitud de pérdidas de producción que pueden ocasionar depende de la plaga, del cultivo y de la región geográfica. Las pérdidas pueden ser potenciales –aquellas que ocurrirían, sin prácticas de protección de los cultivos, con respecto al rendimiento esperado– o reales –aquellas que se producen aun cuando se recurra a prácticas de protección–. Si bien las malezas ocupan el primer lugar en cuanto a pérdidas potenciales, en ciertos casos, como la papa, las enfermedades tienen casi igual importancia, mientras en el algodón se destacan las plagas animales (figura 1).

La eficacia de las prácticas de control varía según el organismo de que se trate. Como se ve en la figura 2, es decreciente en función de que la plaga sea una maleza, un insecto, un hongo o un virus. Las pérdidas potenciales y reales dependen de factores geográficos como diferencias de la calidad del suelo, el clima y el desarrollo socioeconómico del contexto productivo. Las mayores pérdidas potenciales y reales suelen presentarse en África, donde las medidas de control resultan menos eficaces que en otros continentes.

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Pág. 11-16