Volumen 17 - Nº 101
Octubre - Noviembre 2007

 

 

Durante el año 2006 las infecciones por VIH/sida continuaron en aumento. En los últimos años, nuevos focos de la epidemia fueron identificados en países inicialmente no afectados como China, India, países del este europeo y la ex Unión Soviética. En 2005, ONUSIDA (Organización de las Naciones Unidas para el sida) estimó una prevalencia mundial de entre 33 y 46 millones de infecciones, de las cuales entre el 3,4 y el 6,2 corresponden a nuevas infecciones y 2,8 millones de muertes asociadas al sida respectivamente. El número de nuevas infecciones por día fue de 14.000 según estimaciones de ONUSIDA. Esto parece sugerir que en la era de los nuevos y potentes tratamientos o terapia HAART (del inglés, Highly Active Antiretroviral Therapy), los esfuerzos por controlar el devastador impacto de la epidemia deben focalizarse no solo en el acceso a los medicamentos, sino también en la prevención y el control de la transmisión de la enfermedad entre humanos.

Se estima que en América latina viven aproximadamente 1.800.000 personas infectadas. En la Argentina, el Ministerio de Salud calcula que existen 130.000 personas contaminadas con el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) y que al menos la mitad de ellas ignora que lo está. El sida en la Argentina, según expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), tiene las características de una ‘epidemia concentrada’. Esta calificación se aplica a regiones donde la prevalencia de la infección es mayor del 5% en los llamados grupos de alto riesgo (principalmente hombres homosexuales, usuarios de drogas endovenosas y trabajadoras sexuales) y menor del 1% en mujeres embarazadas de áreas urbanas. De acuerdo con los datos del Ministerio de Salud de la Nación la prevalencia de la infección por VIH en la población general de la Argentina es del 0,6%.

Diagnóstico de la infección por VIH

El diagnóstico de la infección por VIH se fundamenta en la detección de anticuerpos circulantes dirigidos a diversas estructuras de la partícula viral. Las técnicas de enzimoinmunoensayo (ELISA) de reciente generación permiten detectar anticuerpos y antígenos en plasma con niveles de sensibilidad y especificidad superiores al 99%. La práctica habitual es confirmar un estudio positivo con una segunda técnica que incluya el Western blot o la amplificación de productos virales con la técnica de PCR (la reacción en cadena de la polimerasa; véase Ciencia Hoy 23: 52-59, 1993).

 

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