Volumen 17 - Nº 101
Octubre - Noviembre 2007


Figura 1. La región de los pastizales rioplatenses y sus subregiones.
(Mapa gentileza de G Baldi).

La región pampeana (o la pampa húmeda) incluye la principal zona agrícola de la Argentina. Abarca unas 70 mil hectáreas y se extiende también al Uruguay y al sur del Brasil, por lo que se utiliza la denominación de pastizales del Río de la Plata para hacer referencia al conjunto. Una porción de esa extensa región, la llamada pampa ondulada argentina, es una de las más importantes áreas de producción de cereales de Sudamérica (figura 1). Su paisaje fue profundamente modificado durante las décadas finales del siglo XIX y las primeras del XX, cuando los pastos naturales fueron sustituidos por un mosaico de cultivos agrícolas.

En recientes décadas se produjo una nueva serie de cambios sustanciales en los sistemas agrícolas pampeanos, sobre todo por la rápida expansión del cultivo de soja y, asociado con ella, la instalación masiva del procedimiento de siembra directa. Según datos de las últimas campañas agrícolas, la Argentina es la tercera productora mundial de soja, cultivo del que el 84% se realiza en la pampa ondulada. De este modo, en pocas décadas el mencionado mosaico productivo de la tierra pampeana, que incluía una variedad de cultivos y ganadería, se transformó en una extensa área altamente homogénea.

Este predominio de la soja –a tal punto que se habla de ‘monocultivo’– trajo aparejado un cambio en la flora de malezas de los campos pampeanos, que incluyó la desaparición de algunas especies, la aparición de otras y, en general, la disminución del número de ellas (figura 2). Por otro lado, la siembra directa, que significa eliminar las labores de arar la tierra y otras conexas, y reemplazarlas, a los efectos de eliminar las malezas que puedan competir con el cultivo, por el uso de herbicidas (a los que las variedades de soja que se siembran son resistentes), contribuye también al efecto de disminución del número de especies vegetales presentes en los campos agrícolas. Estudios de cultivos de soja con siembra directa han constatado la presencia de la mitad de especies que en áreas equivalentes con siembra convencional.

Estas consecuencias de la intensificación de la actividad agrícola también han sido documentadas en otras regiones del mundo. Igualmente, se han establecido los efectos negativos de la disminución de la biodiversidad o empobrecimiento de los ecosistemas. Por ello, se han alzado voces de alerta, cuando no de alarma, sobre las repercusiones que tendría la rápida extensión del cultivo de soja en la región pampeana. Es probable, además, que muchas de tales repercusiones no sean fácilmente reversibles, y que si se dejan producir extinciones locales de especies, ellas sean irremediables.

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