Volumen 8 - Nº47 - Julio/Agosto 1998

chtxt45.gif (5974 bytes)

Revista de Divulgación Científica y Tecnológica de la
Asociación Ciencia Hoy

ENTREVISTA

a Alan Sokal

Yo quisiera que Popper me hubiera mostrado algun biólogo o físico que se dedique a falsa, sus teorías, porque nunca pude encontrar ninguno....

Tenemos un e-mail del filosofo Tim Maudlin en el que explica esto bastante bien. Él sostiene que hay "varios Poppers". Primero, el Popper "romantico", quien afirmaria que, en realidad, cada científico trata de "falsar" sus propias teorías. Esta podría ser una buena actitud, pero, en realidad, no es la actitud normal de los físicos -aunque, como cada científico trata de refutar las teorías de sus colegas, podríamos aceptar que, en conjunto, la comunidad científica funciona sobre el modelo de la "falsacion"-.

Ahora bien, habría otra iriterpretación de Popper, segun la cual la "falsación" de teorías podría ser entendida en el sentido de un precepto metodologico, el cual expresa que las teorías se deben rechazar toda vez que un experimento contradice la teoría. El mismo Popper afirma, correctamente, que esta no es una buena metodología.

Otra vez, creo que es Susan Haack quien enuncia: "No deberíamos sostener una teoría aparentemente refutada por demasiado tiempo". El problema es que no hay ningun manual que nos diga cuanto tiempo es "demasiado tiempo" Por ello, hay controversias científicas que después de un tiempo se resuelven... y a veces, no.

Una de las causas del relativismo cognitivo habría sido que la filosofía de la ciencia se separó de la razón común. En un cierto sentido que es necesario aclarar, criticarnos a Popper por haber querido demarcar tajantemente la ciencia respecto de otros tipos de conocimiento. Es posible argumentar que fue el fracaso de ese intento, en parte, lo que dio lugar al relativismo. Esto fue señalado por el filósofo Newton-Srnith, quien acusa a Popper de ser irracionalista. Precisamente porque, cuando reconoce que la "falsación" no es un hecho muy claro, termina afirmando que la decisión de declarar una teoría refutada o no, es una determinación de la comunidad científica. Pero si no explica exactamente cómo se decide, esto puede conducir al relativismo más extremo y yo no sé si históricamente esta ha sido una de las puertas abiertas por las cuales pasan los relativistas (o podrían haber podido pasar).

Parecería que el hecho de que toda la filosofía de la ciencia haya dado un vuelco muy importante, justamente después de la obra del historiador y filósofo de la ciencia Thomas Kuhn -quien ha insistido que en el abandono de un "paradigma" científico y en la aceptación de otro es fundamental el aspecto convencional brindado por la decisión de la comunidad científica- apoya esa idea.

Popper quería dar reglas y el hecho de que no pudo hacerlo abrió las puertas para sostener: "Bueno, todo es una decisión social". Y nosotros afírmamos: "Claro que no hay reglas", no está claro cuándo la gente debió abandonar la mecánica newtoniana a causa de las discrepancias entre las predicciones y las observaciones sobre la órbita de Mercurio. Tampoco es claro cuál es el sentido de "abandonar": una cosa es abandonar la creencia en la verdad exacta de la mecánica newtoniana, y otra cosa es abandonar la mecánica newtoniana completamente. Que "no existan reglas universales" no significa que "cualquier cosa valga".

Uds. también han tocado la cuestión, muy discutida en filosofía de la ciencia, de la llamada "subdeterminación de las teorías". Es decir, que un número muy grande e incluso infinito de teorías, pueden encajar con la evidencia disponible. Esta idea es utilizada por los defensores del relativismo para argumentar que la evidencia empírica nunca puede decidir entre teorías alternativas.

Sí, esa es una idea del lógico Quine (conocida por algunos como la "tesis de Duhem-Ouine"), pero él es un poco ambiguo, y ha dejado la puerta abierta para interpretaciones radicalmente relativistas que él no apoya. Por ejemplo, Quine, en su articulo "Dos dogmas del empirismo" (de 1951 e incluido en su libro Desde un punto de vista lógico, publicado en 1953), escribió: "Nuestros enunciados acerca del mundo externo se someten como cuerpo total al tribunal de la experiencia sensible, y no individualmente... La unidad de significación empírica es el todo de la ciencia". Esto significa que no puedo refutar una teoría astronómica sin tomar en cuenta todas las teorías biológicas, lo que es bastante ridículo, ¿no? Es cierto que en la edición de su libro de 1980, Quine parece retractarse un poco de esto. En todo caso, nosotros concedemos que, en principio, siempre es posible inventar una teoría alternativa compatible con los hechos. Y esto podemos aplicarlo a todas nuestras creencias, no sólo a la ciencia. Por ejemplo, en la investigación de un asesinato, aunque fuese más o menos obvio que X es el culpable e Y inocente, de todos modos siempre se podría formular una historia muy inverosímil en la cual Y es culpable, X inocente, y todos los indicios y pistas quedarían explicados según esta historia alternativa. Pero, claro, aceptar esto en la práctica es caer, otra vez, en una versión del escepticismo radical, y la debilidad de esta tesis es su generalidad.

Por otro lado, creo que en muchos casos, por lo menos en física fundamental, el problema no es la subdeterminación (tener demasiadas teorías posibles), sino que no se nos ocurre ni siquiera una teoría plausible que explíque todas las pruebas. Hay un aspecto muy sutil que no hemos discutido en detalle, pero es importante. Recién afirmé: "Se puede siempre, a la larga, inventar una historia muy inverosímil". Y luego expresé: "A veces es difícil formular al menos una teoría plausible". ¿Qué quiere decir "inverosímil" y "plausible"? Este es un tema muy importante, aunque no pueda dar una respuesta muy buena a esta cuestión. Toda la investigación científica -y también toda la vida cotidiana- dependen de cierta hipótesis de trabajo fundamental (que incluso podría ser llamada "metafísica"): el mundo es razonable, es regular, no es arbitrario. El resultado de un experimento puede depender de muchas cosas, pero hay algunas otras que, en general, nunca asumimos como variables posibles en la explicación... aunque en algunos casos particulares, sean estas últimas las que nos proporcionarán la explicación. Alan Chalmers, en su libro introductorio a la filosofía de la ciencia llamado ¿Qué es esa cosa llamada ciencia?, trae el ejemplo del experimento de Hertz de 1888, en el cual pretendía comprobar la teoría electromagnética de Maxwell viendo si se podían producir las ondas de radio predichas por ella. Hertz no consideró lo que podríamos llamar "variables irrelevantes", como el color de los instrumentos o el tamaño de sus zapatos. Pero resulta que nunca pudo encontrar por qué la velocidad de sus ondas era distinta de la velocidad de la luz. Y hasta después de su muerte no se encontró que esto era debido a que las ondas se reflejaban en las paredes de su laboratorio e interferían con las producidas por su aparato. Con lo cual, lo que en principío muchos considerarían como una "variable irrelevante" -el tamaño del cuarto de experimentación- resultó ser, en este caso, la clave de la explicación. Entonces, lo que hace cualquier científico cuando hay discrepancias con los resultados esperados, es pensar cuáles son las variables importantes y, a veces, hay una variable relevante que sencillamente no se le ocurre. Y sigue buscando, porque la hipótesis fundamental de trabajo es que las cosas no suceden arbitrariamente. Pero el sentido exacto de esta hipótesis, en cada caso particular, se encuentra a posteriori, no a priori. La hipótesis de la regularidad de los fenómenos funciona como criterio heurístico. Es decir, como una guía que orienta la marcha de la investigación, para rechazar ciertas teorías, para expresar: "Esta teoría no va, y tenemos que seguir buscando otra explicación".

soka02.jpg (37561 bytes)
soka03.jpg (69508 bytes)
Uds. defienden una concepción de la verdad frecuente entre los científicos -pero muy discutida por los filósofos de la ciencia-, que entiende que un enunciado es verdadero si concuerda con los hechos...

Si, utilizamos lo que se conoce como "teoría de la correspondencia", aunque, claro, sin entrar en matices, porque esto se relaciona con la filosofía del lenguaje y yo no me siento competente para discutir en detalle esas cosas. Pero sí, es verdad que consideramos subyacente alguna idea así, que la verdad consiste en la correspondencia entre nuestras ideas y el mundo externo.

En varios artículos críticos que se escribieron acerca de Impostures intellectuelles, se los ha llamado "reduccionistas", es decir con la pretensión de "reducir" las ciencias sociales o humanas a la física. Admitiendo que el término "reduccionism o" puede significar muchas cosas, ¿tiene algo que comentar al respecto?

En el libro, no expresamos casi nada a propósito del reduccionismo. Cuando aconsejamos a los científicos sociales no imitar a los físicos o a los biólogos, enunciamos algo que equivale a: "Aun si alguien sostuviera un reduccionismo filosófico, esto no implicaría, necesariamente, que deba utilizar un reduccionismo metodológico". Con esto queremos significar que, aun en el caso de que hubiera una relación de implicación lógica entre física de partículas elementales y sociología, aunque fuera posible deducir la sociología a partir de la física, esto no quiere decir que la física sea el método más eficaz para estudiar la sociología. Más todavía, aun dentro de la física, no siempre es lo más eficaz estudiar el nivel más elemental para explicar el nivel más complejo. En mis apuntes de fenómenos críticos para los estudiantes, que espero publicar algún día, comienzo citando a Michael Fisher, uno de los grandes físicos de fenómenos críticos, donde afirma que en esta parte de la fisica, aunque algunos suponen que la meta seria explicar el ferromagnetismo en términos de la física de las partículas elementales, esto sin embargo no es lo más fructífero metodológícamente -aunque toda la física del ferromagnetismo depende, en última instancia, de la de partículas elementales-. Como programa de investigación, en ocasiones la reducción de un campo a otro es útil, pero en otras no lo es.

En el capítulo 3 del libro de Steven Weinberg, Dreams of a Final Theory, él afirma que lo realmente importante no es la posibilidad de "reducir", en el sentido de llevar a cabo todos los cálculos que nos permiten deducir un nivel complejo a partir de otro más básico, como reducimos ciertos sectores de la física a la mecánica cuántica. Lo importante es que sabemos (o casi, pues no está demostrado pero hay buenas razones para creerlo) que en bioquímica o biología no existen nuevas leyes de la naturaleza que no están ya presentes en la física. Sostener que la física de partículas es más "fundamental" que otros campos, no significa que sea matemáticamente más profunda o que sea más importante para el progreso en dichos campos, sino sólo que se encuentra más cerca del punto de convergencia de todas las flechas de explicación. Es decir, que todas las explicaciones físicas se orientan hacia ella, como explica Weinberg en el primer capitulo del libro mencionado.

El hecho de que no existan principios autónomos de química o biología o sociología, aunque no estemos interesados en reducir la química a la física, de todos modos nos permite excluir algunas teorías de química, de biología o sociología; sencillamente porque tal reducción se nos aparece como inverosímil. Weinberg cita el ejemplo de la teoría del "toque real", es decir, la creencia medieval que la escrófula podría curarse sí la lesión era tocada por el rey. El saber que en este caso la reducción es inverosímil (pues, ¿cómo puede saber la bacteria de la tuberculosis sí es tocada por una mano real o una plebeya?) nos ayuda a descartar la teoría.