Volumen 17 - Nº 99
Junio - Julio 2007

hidrógeno y celdas de combustible sueños y realidades

 

¿Qué es la economía de hidrógeno?
Fuente
En la Argentina
En el mundo
Petróleo
36,8%
39,0%
Gas natural
48,4%
24,3%
Carbón
1,0%
32,2%
Hidroeléctrica
5,8%
2,2%
Nuclear
3,2%
2,1%
Renovables
3,0%
0,2%
Fuente: Dirección de Prospectiva - Secretaría de Energía.
Tabla1: Matriz energética en la Argentina y el mundo

En términos simples la generación de bienes y servicios mueve la economía de un país y del mundo. Para generar esos bienes y servicios es necesario contar con energía, que puede provenir de recursos naturales disponibles en forma directa, tales como la energía hidráulica, eólica y solar, o indirecta, tales como el petróleo, el gas natural o el carbón mineral que deben extraerse de los yacimientos. Estas energías se denominan primarias pues no requieren un proceso de transformación para su empleo. Las energías secundarias son las que se obtienen por procesos físicos, químicos o bioquímicos, entre las que se encuentran la electricidad y los derivados del petróleo que se obtienen en las refinerías (naftas, diesel y otros).

La matriz energética en la Argentina y en el mundo (tabla 1) muestra que actualmente la mayor parte de la energía se obtiene de combustible fósil (petróleo, gas, carbón). Estamos pues inmersos en un mundo cuya economía se basa en el petróleo, así como la revolución industrial se basó en el uso del carbón.

La era de la energía fósil es, sin embargo, un abrir y cerrar de ojos entre las llamadas ‘primera y segunda civilización solar’. La primera abarca desde el hombre primitivo hasta la sociedad preindustrial, donde toda la energía consumida por el hombre provenía de la biomasa generada por acción del sol. La segunda comenzará cuando se agoten las reservas de combustible fósil o, más probablemente, cuando los efectos ambientales producidos por su uso obliguen al uso de energías renovables, aun cuando los costos sean mayores que los de una economía basada en petróleo y gas.

Las energías renovables no implican únicamente la energía solar directa, que puede aprovecharse en forma térmica o mediante conversores fotovoltaicos que la convierten en electricidad, sino que abarcan las energías eólica, geotérmica, mareomotriz y toda aquella que sea producto de la influencia del sol sobre nuestro planeta, incluyendo la biomasa.

 

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