Volumen 17 - Nº 99
Junio - Julio 2007

Las centollas colonizan la Antártida

Los crustáceos como los langostinos, camarones y centollas constituyen delicadezas culinarias a las que acceden pocos y selectos comensales. Las centollas son un plato típico para los viajeros que llegan al fin del mundo, a Ushuaia, porque justamente Tierra del Fuego es el lugar de Sudamérica con mayor abundancia de estos crustáceos, y donde se ha desarrollado una pesquería durante las últimas cuatro décadas (figura 1, recuadro ‘Crustáceos, decápodos y –además– cangrejos’). Hasta hace pocos años era universalmente aceptada la ausencia de cangrejos en la Antártida, pero hallazgos recientes de centollas en aguas cercanas a la Península Antártica nos desafían a explicar su existencia como el único cangrejo en los mares más fríos del planeta.



Figura 1. En aguas del Canal Beagle, un buzo con una centolla Lithodes santolla en su mano derecha y con un centollón Paralomis granulosa en la izquierda. A pesar de su nombre común, el centollón es siempre más pequeño que la centolla, y llegan a pesar en promedio 500 y 1500 g respectivamente. A la izquierda, foto arriba, centolla Lithodes santolla; foto abajo, centollón Paralomis granulosa. Las barras blancas representan una escala de 1 cm.
(Fotos: Héctor Monsalve.)

 

Los decápodos del Océano Austral en un contexto evolutivo

Figura 2. Un camarón antártico, Nematocarcinus lanceopes. (Foto: Martin Rauschert.)

La Antártida se mantiene hoy en un aislamiento prácticamente infranqueable, rodeada por mares fríos y profundos. Pero este no ha sido siempre el caso, y si pudiéramos retroceder lo suficiente en el tiempo –unos 200 millones de años (Ma)–, veríamos que los continentes del hemisferio sur se hallaban más próximos entre sí, formando un supercontinente llamado Gondwana, con un clima más templado que el actual (ver recuadro ‘Marco geológico y climático’). La fauna marina antártica y subantártica tienen un origen común –denominada en algunos casos gondwánico– y algunos grupos animales pueden ser hallados en el registro fósil hasta el Mesozoico (250 Ma) o Paleozoico (540 Ma). Los cambios climáticos drásticos, como por ejemplo las glaciaciones, provocaron –particularmente en la plataforma continental y en partes someras sobre el talud continental de la Antártida– la extinción de algunos grupos y crearon nuevos ambientes colonizables por otros animales.

Los crustáceos decápodos representan uno de los misterios sin resolver de la investigación de la biodiversidad marinaantártica. En las aguas subantárticas viven unas 120 especies de camarones y cangrejos, una diversidad relativamente alta comparada con la fauna antártica, constituida por solamente 5 especies de camarones que habitan la plataforma continental del Mar de Weddell (figura 2). Durante el Cretácico tardío-Cenozoico temprano (aproximadamente 70 Ma), la provincia paleobiogeográfica Austral (un área marina con fauna similar que abarcaba lo que hoy es Australia, Nueva Zelanda, sur de Sudamérica, India oriental y las diferentes placas tectónicas que hoy constituyen la Antártida) tenía un clima templado, favorable para el desarrollo de los decápodos, tal como se evidencia en el registro fósil. El enfriamiento de la Antártida –que tuvo lugar entre 30 y 15 Ma (ver recuadro ‘Marco geológico y climático’)– como consecuencia de la deriva continental y procesos oceanográficos asociados, hasta hoy parece ser la causa más importante de la extinción de los cangrejos y de la drástica disminución en la diversidad de los decápodos.

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