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Volumen
17 - Nº 99 Junio - Julio 2007 |
> Ciencias sociales y estadística
Mientras el artículo ‘Los problemas de las ciencias sociales’ (Ciencia Hoy, 97:21-29, 2007), de Eduardo Míguez, es excelente, no se puede decir lo mismo del que le sigue, ‘En defensa de los porcentajes’, de Francis Korn. Contiene una serie de errores y algunas importantes omisiones. De la lectura deduzco que la autora desconoce la regresión logística, que permite trabajar con variables dependientes y, si fuera el caso, independientes categóricas. En el texto se habla de fórmula de regresión, cuando de lo que se trata es de modelos matemáticos mediante los que se hacen análisis de regresión, cuyos resultados se ajustarán, en mayor o menor medida, a la realidad observada. Para ponerlo más claro: no existe una fórmula de regresión; sí hay fórmulas para encontrar los valores de distintos componentes que resultan del análisis de regresión y dependen del tipo de modelo que se elija. Si lo que buscó la nota es polemizar, el resultado es pobre, ya que no puede haber polémica si uno de los participantes en la discusión no domina el tema. Ciencia Hoy debería poner más cuidado al publicar estas cosas, pues confunden más de lo que ayudan.
Agradezco al lector García Moreno los comentarios sobre mi nota acerca del uso de porcentajes para conocer la relación entre variables de cualquier nivel de medida, incluidas las nominales y las ordinales. Es una lástima que se refiera, sin embargo, a temas que no tienen nada que ver con lo expuesto en esa nota. Nunca dije que no hubiese cálculos posibles para relacionar variables dependientes e independientes de cualquier nivel de medida. A lo que me referí es a la práctica, muy extendida entre sociólogos, de usar medidas llamadas de regresión (así las llaman los que las usan y a quienes me refiero) que no son aplicables a las variables que no sean, por lo menos, intervales. Tampoco sé a qué se refiere con las ‘importantes omisiones’ que surgen de mi artículo. Respecto de la conveniencia de usar porcentajes en lugar de medidas estadísticas que no se conocen bien, cuando se quiere relacionar variables sociológicas, los recomiendo porque, con ellos, se puede construir y resolver un diseño experimental con el número de variables y de condiciones iniciales que se quiera, sean las variables del nivel que fueran.
Como mero entusiasta por la historia, escribo para agradecer la publicación del artículo ‘Contra anacronistas’ (Ciencia Hoy, 97:10-20, 2007), de Miguel de Asúa. Además de la impecable exposición de las vertientes historiográficas, describe claramente lo criticable de la irrupción mediática de la historia fácil, publicada por lo común en dos volúmenes de DVD. Las aproximaciones y simplificaciones de la TV, o las colecciones económicas de bolsillo para vender masivamente, solo resultan beneficiosas para el espectador/lector en la medida en que sean seguidas de lecturas orientadas al entendimiento de los hechos. Admito que hay raras excepciones, pero aun así no debería tomarse el best-seller histórico como un relato accesible pero verdadero de los acontecimientos.
Por otro lado, como asiduo lector y ocasional escritor de ciencia ficción, coincido en que la mayor parte de las novelas de ese género que alcanzan al público masivo trata sobre el futuro más que sobre el pasado. Sin embargo, existe un número no despreciable de escritores de ciencia ficción que busca desprenderse de los clichés aceptados y construye mundos imaginarios ajenos al futuro. Desde novelas ucrónicas, como El hombre en el castillo de Philip K Dick, o Pavana, de Keith Roberts, hasta los cuentos suelen salir en Axxón (axxon.com.ar), los escritores de ciencia ficción notamos cierta inclinación hacia el pasado como reservorio de cosas interesantes que contar y (perdonen los historiadores) experimentar. Dicen que el mismo Tito Livio fue el primer pecador, cuando describió una guerra entre Alejandro Magno y Roma. ¿Será verdad? En una palabra, los escritores de ciencia ficción intentamos hacer más que anticipación científica. Ya lo lograremos.
> Análisis molecular de ADN
En el número 98 de Ciencia Hoy se publicaron dos artículos sobre la identificación mediante análisis de ADN. Me llama la atención que ninguno mencione al Equipo Argentino de Antropología Forense, pionero mundial en la investigación de la identidad de las víctimas de la represión durante la última dictadura militar. Tampoco explican el método empleado para determinar el probable parentesco entre individuos y sus eventuales familiares. Agradecería a la revista una explicación de los métodos seguidos para esos fines.
Acerca de la manera de establecer parentescos por análisis moleculares de ADN, el comité editorial promoverá la preparación de una nota para su publicación en un próximo número. Sobre la ausencia de mención del Equipo Argentino de Antropología Forense, los autores de los artículos indicados por el lector Buch escriben:
Si bien el artículo ‘El veredicto de la genética’ (Ciencia Hoy, 98:51-57, 2007) describe la utilización de métodos basados en el análisis de ADN, se centra en la identificación de especies (para control de fauna, identificación de alimentos, etc.) y no versa sobre la identificación individual de personas. Por lo tanto, ni el resto de los autores ni quien esto escribe encontramos razones para mencionar la actividad del Equipo Argentino de Antropología Forense en dicho artículo, tema que, de todos modos, sería de interés para la gran mayoría de los lectores.
Sin lugar a dudas el Equipo Argentino de Antropología Forense tiene una destacada trayectoria en la identificación de restos cadavéricos. Su sobresaliente tarea merece un capítulo aparte, que excede la temática abordada por el artículo, en el que se hace referencia a las bases de datos para uso en investigación criminal. Para una mayor información se puede visitar el sitio de Internet http://www.eaaf.org.ar.
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