Volumen 17 - Nº 98
Abril - Mayo 2007

 

‘Sentí mucha alegría por aprender cosas nuevas y hacer amigos’.

Esta frase, expresada por una alumna de la escuela San Andrés en la provincia de Tucumán al culminar las Jornadas de la Semana de la Ciencia, refleja con simplicidad y candidez el sentimiento que despierta el descubrir el mundo y compartirlo con sus compañeros.

En pocas palabras, constituye una magnífica síntesis entre el conocimiento y la comunicación. La alegría de encontrar cosas nuevas, la posibilidad de reconocer la comprensión del mundo y, a su vez, tener la capacidad de compartirlo es, inconscientemente, una actitud propia de la actividad científica.

La ciencia implica una ejecución práctica para transformar, siguiendo procesos y procedimientos establecidos, la percepción en conocimiento.

En la búsqueda de la verdad, hacer saber el experimento que se observó, cómo se lo puede entender a través de pautas, conocimientos previos o elaboraciones propias es compartir lo limitado de la interpretación inmediata presintiendo un conocimiento más elevado, más seguro.

De este modo, la ciencia no es un instrumento para vencer la ignorancia sino una actividad fundamental en la educación del ser humano.

La consolidación del conocimiento por medio del error conduce a generar vínculos entre individuos, entre comunidad e individuo y entre comunidades a través de las vías de comunicación.

 

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Pág. 36-43