Volumen 17 - Nº 97
Febrero-Marzo 2007

Cartas de lectores

 

> FORESTACIÓN Y PASTIZALES

Permítanseme algunas reflexiones sobre el artículo ‘Las forestaciones rioplatenses y el agua’, aparecido en el número 95 de Ciencia Hoy (pp. 12-21), que considero parcial, pues aboga por los pastizales. Habla de forestación en general, pero los estudios que cita se limitan a pinos y eucaliptos. Las conclusiones que saca son ciertas para esas especies exóticas a la cuenca del Plata, pero un estudio de bosques silvestres o implantados de especies nativas, en especial de aquellas con hojas anchas (latifolias) y caducas, llegaría a resultados muy distintos, pues las hojas caídas formarían una capa de humus, que se engrosaría anualmente y crearía una esponja con capacidad de acumular agua e impedir la erosión del suelo. En Misiones se nota ese efecto: donde la selva está intacta, después de una lluvia intensa el nivel del agua casi no aumenta en los arroyos, que permanecen cristalinos, mientras que donde se usa la tierra para la agricultura o ganadería, el caudal de los arroyos se incrementa considerablemente y su color rojo testimonia el efecto de la erosión de origen pluvial. Por otro lado, en la selva nativa y en los bosques plantados con especies otras que coníferas o eucaliptos se mantienen las fuentes naturales de agua del suelo, que se suelen secar luego de haber reforestado con pinos.

La salinización y cambio de ph del suelo, que se produce en plantaciones de pino, no acontece en reforestaciones con especies de hojas caducas. A causa del cambio de evaporación durante el año, el nivel del agua subterránea cambia y no se forma una capa de salitre. Y en cuanto a la mayor evaporación en zonas de bosques con relación a las de pastizales, es fácil comprobar que se producen mayores precipitaciones en la selva o en una reforestación de bosque mixto de algunos cientos de kilómetros cuadrados que en pastizales comparables. Las deforestaciones realizadas en el África, el norte del Brasil, el Paraguay, Santiago del Estero y el Chaco son muestra de cómo al exterminio del bosque sigue una corta etapa de agricultura y ganadería y, al final, se termina en un desierto.

Wolfram Dressler Moellenbruck svd
Técnico agrónomo, Eldorado, Misiones

 

> RESPUESTA DE LOS AUTORES

Nuestro artículo resalta la importancia de considerar el contexto ecológico en el que se plantea una determinada opción de uso de la tierra a la hora de evaluar sus costos y beneficios productivos y ambientales. Lejos de abogar por un tipo de vegetación particular, buscamos dar mejores bases para que los distintos usos posibles de la tierra se discutan a la luz de esos costos y beneficios.

Es imposible valorar las forestaciones, los pastizales o cualquier otro tipo de cubierta vegetal sin reconocer, antes, las condiciones climáticas y de vegetación previa. La valoración a la que lleguemos como sociedad debería sopesar tanto a la productividad comercial como a la prestación de aquellos servicios que se suelen denominar ecosistémicos (por ejemplo, provisión de agua potable o la regulación hidrológica). En nuestro caso, nos hemos concentrado en la impronta hídrica de las forestaciones de pinos y eucaliptos implantadas en pastizales naturales de clima húmedo, y más específicamente aquellos de la pampa argentina, el Uruguay y el sur del Brasil. Este es un proceso de creciente expansión en tal territorio. Algunas de nuestras conclusiones ayudan a predecir las consecuencias de la forestación en distintos contextos, y anticipan que en Misiones, por ejemplo, los efectos hídricos serán menos pronunciados que en Córdoba o Uruguay.

El lector menciona los efectos de la forestación sobre la precipitación. Esta plausible vía de influencia hidrológica podría en principio cancelar los efectos perjudiciales de la forestación sobre el rendimiento de agua de las cuencas si los incrementos de lluvia llegaran a compensar la mayor evapotranspiración. Pero ello solo ocurriría si la forestación tuviera una fuerte expansión y la cubierta arbórea se hiciera dominante en la región. Utilizando modelos de simulación climática evaluamos esa posibilidad para áreas ocupadas hoy por cultivos en la región maicera estadounidense. Concluimos que la plantación masiva no tendría un efecto positivo sobre las lluvias, como lo explicamos en alguna de las lecturas sugeridas al final del artículo. Qué pasaría con el clima en una hipotética Pampa húmeda cubierta por árboles es algo que nuestro equipo comienza a explorar, pero aún no sabemos las respuestas.

Coincido en que los árboles de hoja caduca producen menores alteraciones. Hemos comparado los efectos hidrológicos de plantaciones de eucaliptos (siempre verdes) y álamos (caducifolios) en la Pampa deprimida, y hallado menor salinización del suelo (pero igual significativa), posiblemente por su menor consumo anual de agua freática. Si bien la producción de madera de especies que no están activas durante el invierno suele ser menor que la de especies siempre verdes, aquellas permiten que se forme un tapiz herbáceo de gran valor forrajero bajo su dosel, cosa que también hemos podido registrar en la Pampa deprimida.

Esteban Jobbágy
Grupo de Estudios Ambientales, Universidad Nacional de San Luis - CONICET

 

> TEXTOS DE LAS CARICATURAS

Varios lectores escribieron manifestando que les interesaría leer los textos que aparecen en las caricaturas publicadas como ilustraciones del artículo de Klaus Gallo sobre las Invasiones inglesas publicado en el número 95 de Ciencia Hoy. Se transcribe y traduce el más largo y sabroso de ellos, que aparece en la figura de la página 56.

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Pág. 6-7