Volumen 16 - Nº 96
Diciembre 2006
Enero 2007

Que piensan las personas en estado vegetativo

 

Entenderá lo que le digo? ¿Sentirá mi cariño? ¿Pensará? Seguramente quien ha convivido con una persona en estado vegetativo se habrá planteado alguna vez preguntas como estas.

El estado vegetativo es una de las condiciones peor entendidas y que mayores dilemas éticos presenta a la medicina moderna. En general aparece entre quienes se recuperan de la inconsciencia profunda (coma) que causa una lesión cerebral severa. En el curso de esta recuperación algunos recobran el nivel normal de conciencia pero otros ingresan en una condición caracterizada porque a pesar de estar despiertos (abren y cierran los ojos, tienen ciclos de sueño y vigilia, gritan, gimen, sonríen y se mueven espontáneamente) no muestran señal alguna de tener conciencia de sí mismos y de su entorno. Desde 1972 esta condición se llama estado vegetativo. Un criterio crucial para identificarla es la falta total de reacciones significativas a estímulos externos. La más mínima evidencia de estas reacciones (como una leve sonrisa al ver a un familiar) excluye el diagnóstico de estado vegetativo.

Los pacientes en estado vegetativo solo pueden sobrevivir si reciben cuidados continuos por parte de terceros. Si bien algunos se recuperan otros no lo hacen y entran en lo que se llama estado vegetativo persistente o prolongado, término que en general se aplica a quienes han permanecido más de un año en estado vegetativo. Esta condición puede persistir hasta la muerte del paciente pero el desenlace fatal no es predecible con certeza. Ningún sistema legal considera al estado vegetativo prolongado como asimilable a la muerte. Esto lo diferencia de la muerte cerebral que es el cese total e irreversible de la actividad del cerebro. Solo en esta última condición es legal la extracción de órganos para su uso en trasplantes.

 

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