Volumen 16 - Nº 96
Diciembre 2006
Enero 2007

Morir en Irak

El 12 de octubre último, investigadores de la Escuela de Salud Pública de la Universidad Johns Hopkins de los EEUU y de la Escuela de Medicina de la Universidad Al Mustansiriya de Bagdad publicaron en la revista médica británica The Lancet (ver recuadro) los resultados de un estudio sobre el número de muertes causadas por la invasión y ocupación de Irak. El trabajo actualizó y confirmó otro realizado por el mismo grupo en 2004, también publicado en The Lancet. La investigación fue financiada por el Massachusetts Institute of Technology (MIT) de los Estados Unidos. Constituye una importante contribución a la epidemiología de los conflictos, una disciplina de creciente importancia, y un aporte de las técnicas rigurosas de investigación social a esclarecer la dimensión de una inconcebible e inadmisible tragedia humanitaria.

Dada la controversia que rodeó a la publicación de 2004, los editores del Lancet enfatizaron que la calidad del trabajo que estamos comentando fue juzgada por cuatro expertos que proporcionaron comentarios detallados a los editores. Los cuatro recomendaron su publicación. En una actitud casi única la revista reprodujo textualmente las opiniones de los evaluadores, cuyos nombres, como es habitual, no se mencionaron; estos incluyeron: …esta es una investigación importante que debe ser publicada dado que posiblemente se trate de la única que no fue financiada por fuentes gubernamentales. El mismo evaluador subrayó la solidez de los métodos. Este punto de vista fue apoyado por los otros evaluadores que consideraron al estudio como una adición sustancial al nuevo campo de la epidemiología de los conflictos que ha evolucionado rápidamente en los años recientes.

La mortandad provocada por el conflicto fue estimada mediante encuestas rigurosas a 12.801 personas pertenecientes a 1849 hogares elegidos al azar en 16 regiones de Irak. Tuvieron lugar entre el 20 de mayo y el 10 de julio de 2006 y en ellas se preguntó a los encuestados cuántas muertes se habían producido en su hogar desde el 18 marzo de 2003, fecha de comienzo de la invasión, y cuántas habían ocurrido entre el 1 de enero de 2002 y dicha fecha de invasión. Por diferencia se estimó el número de muertes producidas en exceso de las que hubiesen acaecido en tiempos de paz, y se las atribuyó a la invasión y ocupación del país.

La distribución geográfica de los encuestados fue proporcional a la de la población. Se eligieron grupos de 40 hogares vecinos, sobre la base de que esto ayudaría a difundir entre los miembros de cada grupo el carácter benigno (sic) de la encuesta. En cada grupo, el primer hogar a ser encuestado se eligió por sorteo, y luego las entrevistas se fueron extendiendo a los hogares vecinos.

 

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