Volumen 16 - Nº 96
Diciembre 2006
Enero 2007

 

Hasta hace alrededor de 20 años, el ácido ribonucleico (ARN) era considerado un mero intermediario entre el ácido desoxirribonucleico –o ADN, la molécula que contiene toda la información genética– y las proteínas (véase el glosario y ‘Los tres caminos hacia la doble hélice’, Ciencia Hoy 76:24-29, 2003). Una década después, se descubrieron funciones inesperadas: los pequeños ARN
actúan de modo complejo y coordinado como reguladores activos de la expresión de los genes.

¿Quiénes son y qué hacen estos pequeños ARN? ¿Cómo es que aparecieron de un momento para el otro? ¿Cómo no fueron detectados antes?

Aparentemente, los pequeños ARN han estado presentes en el citoplasma celular desde el inicio de la evolución de los organismos eucariontes –o sea los organismos cuyas células tienen un núcleo aislado por una membrana propia– y tienen un tamaño de entre 21 y 26 nucleótidos. Siempre estuvieron, pero no se detectaban debido a las limitaciones de los métodos de investigación o, cuando se los encontró por casualidad, se los consideró sin importancia biológica. Ahora se han definido por lo menos dos grupos de pequeños ARN con funciones biológicas aparentemente distintas: los microARN (miARN) y los ARN de interferencia.

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