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Volumen 16 - Nº 95 Octubre-Noviembre 2006 |
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En el caso de las letras, probablemente ninguna más, pero percibiría variaciones en la temperatura del papel si sus ojos extendiesen su rango hasta, digamos, el infrarrojo. De la misma forma, la representación de un objeto permite descubrir o resaltar propiedades invisibles en otras representaciones. ¿Cuál es la representación adecuada para reconocer cierta propiedad de un objeto? Esa es justamente una de las tareas del procesamiento de señales y, en particular, de un área nueva denominada teoría de ondículas o wavelets (denominación en inglés que conservaremos por el resto del artículo). ¿Qué son las wavelets?, ¿cómo se usan?
Información digitalPara responder las preguntas anteriores debemos tener idea de la estructura de la información digital y su importancia y uso en la tecnología actual.
Usaremos, a modo de ejemplo, el caso de la música producida por una orquesta ejecutando una sinfonía. En primer lugar registramos el sonido a intervalos muy pequeños, un proceso que se conoce con el nombre de muestreo (sampling) de la señal analógica. Luego cuantificamos cada medición asignándole un número entero positivo en un cierto rango, por ejemplo de 0 a 512, en forma proporcional. El número lo elegimos de acuerdo con alguna característica física de la señal como el volumen, el tono, el timbre u otras. El registro sonoro se ha convertido así en una sucesión finita de números dentro de un rango fijo que, al ser convertidos a notación binaria, forman bloques de ceros y unos. Estos bloques agrupados consecutivamente siguiendo el orden temporal en que fueron registrados, forman una cadena que llamamos ‘señal digital’ –por contraposición a la ‘señal analógica’, aquella en la cual la misma característica física se registra en forma continua (por la profundidad de un surco, por ejemplo).
Por supuesto, en este proceso de digitalización se ha perdido información de la señal original debido al muestreo realizado. Sin embargo, si este es suficientemente pequeño, la pérdida de información no es importante (al mirar una película, 24 cuadros son suficientes para cubrir el intervalo de un segundo: lo que pasa entre cada cuadro se pierde).
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