Volumen 16 - Nº 95
Octubre-Noviembre 2006

La vinculación de Ciencia Hoy con la teleinformática académica data de 1990, momento en que las comunicaciones electrónicas resultaban inaccesibles para la comunidad científica porque las empresas telefónicas, recién emergidas de la privatización de ENTEL, solo las posibilitaban mediante el uso de los servicios convencionales a las tarifas de llamadas de voz.

Ello hacía prohibitivo el intercambio de mensajes (prácticamente lo único disponible en ese momento) más allá del radio urbano. Para superar ese obstáculo Ciencia Hoy creó, con el apoyo de la entonces activa Fundación Antorchas, la Red Teleinformática Académica (Retina). Su objetivo inmediato fue ofrecer correo electrónico accesible a los miembros de dicha comunidad.

Sin entrar aquí en el relato de las vicisitudes de los años iniciales, puede afirmarse que la iniciativa fue exitosa, tanto en superar los obstáculos técnicos, económicos y legales (que no fueron pocos), como en difundir en el medio académico una práctica que era poco conocida.

Las gestiones de Retina en búsqueda de mejorar la conexión del país con el mundo culminaron en enero de 1994, cuando la entonces Comisión Nacional de Telecomunicaciones la autorizó a tener un enlace satelital propio, dada la falta de respuesta de la empresa monopólica de las comunicaciones internacionales, Telintar, que dominó el mercado hasta su desregulación en 1997.

Dicho enlace permitió ingresar en la red teleinformática de la National Science Foundation de los Estados Unidos, y por ella llegar al resto del mundo, con lo que el medio académico local quedó comunicado y pudo utilizar a un precio accesible los recursos teleinformáticos más avanzados del momento (correo electrónico y unos pocos más, como telnet o ftp).

 

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