Volumen 16 - Nº 94
Agosto-Setiembre 2006

Entrevistas a antiguos colaboradores de Leloir

 

Alejandro C Paladini


Alejandro C. Paladini
¿Cómo se relacionó usted con Leloir?

Cuando se creó el Instituto de Investigaciones Bioquímicas y se instaló en la sede que le proporcionó el industrial textil Jaime Campomar, a mediados de 1947, se realizó un concurso para elegir un becario, al que se le ofrecía un estipendio de $450, financiado con dinero de Campomar. Yo fui el becario elegido.

¿Cómo había nacido el Instituto de Investigaciones Bioquímicas?

Creo que el mérito corresponde a Carlos Cardini, cuñado de Campomar, un bioquímico que había hecho la tesis con Armando Novelli y se desempeñaba como profesor de química biológica y orgánica en Tucumán. Había sido dejado cesante por el rector de la universidad, Horacio Descole, un buen botánico (autor de la importante obra Genera plantarum, publicada por el Instituto Lillo) transformado en peronista acérrimo. Campomar quiso ayudar a Cardini, que se había venido a Buenos Aires sin nada, pero el industrial no tenía una idea clara de lo que era un químico o un bioquímico. Nos llamaba a todos médicos. Eso no le impidió proporcionar anualmente una buena suma de dinero (la cifra que generalmente se cita es $100.000) y la casa, que era alquilada y estaba en Julián Álvarez 1719, al lado de la que ocupaba Houssay con su Instituto de Biología y Medicina Experimental, ubicada a la vuelta de la esquina, en Costa Rica 4185.

Apuntemos, de paso, que en 1946 los citados $100.000 eran equivalentes a 25.000 dólares. Considerando el cambio de valor adquisitivo del dólar en 60 años, equivaldrían a unos 250.000 dólares de hoy. Haciendo la misma cuenta, la beca de $450 que usted recibió equivalían a 180 dólares de entonces o unos 1800 dólares de hoy, es decir unos 5400 pesos actuales. Aparte de Leloir y usted, ¿qué otros ocupantes tenía la casa en que se instaló el instituto?

Indice Inicio Siguiente
Pág. 34/41