![]() |
Volumen 16 - Nº 93 Junio-Julio 2006 |
![]() |
Hace un poco más de un año (más precisamente entre el 15 y 21 de enero de 2005), el Sol volvió a ser centro de atención. Una serie de intensas tormentas de radiación y geomagnéticas acaparaban la atención de los medios. Citando algunos de estos, CNN decía en su edición del 21 de enero: ‘Una gran mancha solar ha sido el sitio de varias erupciones mayores en días recientes, incluyendo el jueves una que resultó ser de las más grandes’. El servicio de noticias de New Scientist proclamaba el 25 de enero: ‘El Sol expulsó una masiva cantidad de radiación esta semana, causando intensas auroras y apagones de radio’.
El protagonista de esta historia fue un conspicuo grupo de manchas solares, cuyo conjunto, en menos de una semana, experimentó un exponencial crecimiento en tamaño y complejidad llegando a ser uno de los grupos de manchas más grandes del presente ciclo solar (ver recuadro ‘Las manchas solares y el ciclo solar’). Desde su tímida aparición el 10 de enero, cerca del limbo Este del Sol (lado izquierdo) el grupo de manchas alcanzó en alrededor de dos días un tamaño equivalente al de 10 planetas Júpiter (figura 1). La región activa asociada a este grupo de manchas, catalogada por la Administración Nacional de Océanos y Atmósfera (NOAA por sus siglas en inglés: National Oceanic and Atmospheric Administration) como región activa 10720, produjo durante su evolución 18 fulguraciones clase B, 66 clase C, 17 clase M y 5 clase X, con un gran número de eyecciones coronales de masa asociadas a dichos eventos, e intensas tormentas de protones en tres de los casos (expondremos brevemente estos conceptos a lo largo de este artítulo). Si bien las mayores fulguraciones de esta región activa no estuvieron a la altura de aquellas producidas durante el período octubre/noviembre de 2003 –cuando tuvieron lugar tres de los diez eventos más energéticos en rayos X registrados desde 1976–, sí lo estuvo una de las tres tormentas de radiación que acompañaron a estos fenómenos: la tormenta de protones de alta energía (>100 MeV) del 20 de enero. Dicha tormenta de radiación fue la mayor registrada en los últimos 15 años (la anterior ocurrió en octubre de 1989). Aun así, tal fue la magnitud de las tormentas de radiación ocurridas durante este período que, entre otras cosas, en dos de los tres casos causaron desperfectos menores en la sonda espacial SOHO (Observatorio Solar y Heliosférico, del inglés Solar and Heliospheric Observatory) obligando al personal técnico y científicos a cargo a poner dos de sus instrumentos en ‘modo seguro’, para protegerlos de sobrecargas eléctricas. A pesar de las precauciones tomadas, grabadores y sensores de a bordo sufrieron cientos de perturbaciones y errores. Afortunadamente, el seguidor estelar que permite controlar la orientación de la sonda pudo mantener adecuadamente la nave gracias a una mejora de software realizada en el año 1999 (en dicha oportunidad se creó un sistema redundante de seguimiento usando cinco estrellas). De esa forma, a pesar de haber perdido cuatro de ellas durante la tormenta del 20 de enero, la orientación no se perdió.
![]() |
| Pág.
48/61 |