![]() |
Volumen 16 - Nº 93 Junio-Julio 2006 |
![]() |
La posible emergencia de una epidemia de gripe aviar amenaza la vida de millones de personas en todo el mundo. Una pandemia que pudiese alcanzar tal dimensión plantea un serio desafío a los organismos públicos responsables de la salud pública, pero también lo hace a quienes diseñan y administran los regímenes de propiedad intelectual, incluidas las patentes de invención.
El virus H5N1, originario de las aves (ver el artículo de página 11 en este número) puede también infectar a seres humanos y reproducirse en ellos, como lo demuestra más de un centenar de casos, cerca de la mitad letales, identificados en varios países (Vietnam, Camboya, Tailandia, Turquía). Si bien la acción prioritaria para hacer frente a esta forma de gripe parece radicar en drásticas medidas de control del virus en las especies animales y lugares de origen (en Hong Kong, por ejemplo, la población entera de 1,5 millones de pollos fue exterminada en pocos días en 1997), el riesgo comprobado de la transmisión a humanos (aunque no exista aún evidencia de transmisión entre humanos) requiere también disponer de medios preventivos –como la vacunación– y de tratamiento con medicamentos.
Existen vacunas antigripales, incluso prototipos que ofrecen protección específica contra el H5N1 (ver el recuadro de página 18 en este número). Un problema crítico, empero, resulta de las mutaciones del virus. Las vacunas limitan su eficacia a determinadas cepas, generalmente seleccionadas anualmente. Por otro lado, se necesitarían cientos de millones de dosis si la gripe se convirtiera en pandemia. No obstante los planes de expansión de producción de algunas empresas proveedoras de vacunas antigripales (GSK, Sanofi-Aventis, Novartis) las dosis necesarias difícilmente estarían disponibles cuando se las requiera, y ello solo ocurriría, probablemente, en los países que puedan hacer frente al costo de su adquisición y administración.
![]() |
| Pág.
24/30 |