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Volumen 16 - Nº 93 Junio-Julio 2006 |
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El 9 de febrero de 2003, el presidente de Irán Mohammad Khatami hizo públicos los esfuerzos que su país estaba realizando en el área nuclear; entre ellos, la construcción de instalaciones como la de Natanz, que podrían ser utilizadas para enriquecer uranio. Como consecuencia de la invitación de Khatami, a las pocas semanas se inició una serie de visitas a Irán de inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). El resultado de esta actividad fue el ultimátum del 12 de septiembre de 2003, por el cual OIEA urgía a Irán a revelar los detalles de su programa nuclear. Desde entonces, las tensiones alrededor del programa nuclear iraní se amplificaron a tal punto que Estados Unidos llegó a insinuar a mediados de abril de 2006 que no descartaba la posibilidad de un ataque nuclear sobre Irán.
Si se piensa que toda tecnología de punta está vinculada tanto a cuestiones de desarrollo económico y ‘mercado’ como de seguridad, el desarrollo nuclear de Irán –agravado por el papel protagónico de este país en la geopolítica del petróleo– puede resultar relevante desde la perspectiva argentina por varios motivos. Igual que Irán, tanto la Argentina como Brasil históricamente buscaron desarrollar la energía nuclear y padecieron presiones por parte de las potencias nucleares. De hecho, el caso de Irán está siendo utilizado por Estados Unidos como factor de presión sobre el programa de enriquecimiento de Brasil. En tal sentido, la posición diplomática de la Argentina respecto del desarrollo nuclear en Irán no puede ser independiente de la posible búsqueda en el futuro próximo de un lugar en el mercado nuclear.
A continuación se describen brevemente los principales eventos del programa nuclear iraní y se detallan las actividades de colaboración de la Argentina con Irán en el campo nuclear entre fines de los sesenta y comienzos de los noventa.
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