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Volumen 16 - Nº 93 Junio-Julio 2006 |
Hasta 1997 solo se conocían casos esporádicos
de infecciones de seres humanos con virus de la influenza aviar. Estas infecciones
cursaban de manera benigna provocando principalmente conjuntivitis, lo que
llevó a pensar que los virus aviares exhibían una capacidad
limitada para transmitirse a humanos y que no representaban un riesgo serio
para la salud de la población. Sin embargo, en mayo de ese año
un niño murió en Hong Kong como consecuencia de la infección
con un virus influenza del subtipo denominado H5N1 y en el mes de diciembre
otras diecisiete personas fueron infectadas por el mismo virus y cinco de
ellas fallecieron. El virus aislado de estos pacientes resultó ser
prácticamente idéntico al que había provocado en Hong
Kong un brote de influenza en pollos en marzo de 1997. Los estudios epidemiológicos
llevados a cabo para esclarecer el modo a través del cual los pacientes
habían contraído la enfermedad revelaron que las infecciones
con el virus H5N1 se habían producido como consecuencia de la exposición
directa de las personas a aves infectadas y no a través de la transmisión
del virus de persona a persona.
Los virus influenza, que pertenecen a la familia Orthomyxoviridae, se clasifican en los tipos A, B y C sobre la base de las diferencias antigénicas que exhiben dos de los componentes de la partícula viral: la nucleoproteína y la proteína matriz (véanse la figura 1 y el Glosario). El tipo A se subdivide a su vez en subtipos teniendo en cuenta las propiedades antigénicas de dos glicoproteínas –proteínas unidas a azúcares– presentes en la superficie del virus: la hemaglutinina (HA) y la neuraminidasa (NA) (véase la figura 1). Hasta el momento se han identificado dieciséis subtipos para la primera (denominados H1 a H16) y nueve para la segunda (N1 a N9).
Los virus influenza tipo A infectan humanos, aves, cerdos, caballos, felinos, carnívoros y mamíferos marinos. Resulta muy interesante destacar que en las aves se han encontrado virus influenza que contienen todas las combinaciones de los subtipos de HA y de NA recién descriptos, por lo que estos animales son considerados la fuente de todos los virus que infectan a las otras especies animales. Por el contrario, unos pocos subtipos han causado infecciones en humanos, ya que solo los virus que contienen las hemaglutininas H1, H2 o H3 y las neuraminidasas N1 o N2 han circulado en la población humana durante el siglo XX. A pesar de ello, estos virus influenza transmisibles en humanos han causado pandemias en cuatro ocasiones: en 1918 (virus H1N1), en 1957 (virus H2N2), en 1968 (virus H3N2) y en 1977 (virus H1N1). Si bien la epidemia de 1918 fue devastadora porque causó la muerte de cerca de 40 millones de personas, las de 1957 y 1968 también fueron de gravedad, ya que se originaron por un virus que presentaba un subtipo nuevo de HA para el cual la población humana no había estado previamente inmunizada. Las personas carecían entonces de lo que denominamos ‘memoria inmunológica’, que produce una respuesta rápida y la consiguiente eliminación del virus.
¿Cuál es el mecanismo por el que se generan virus influenza con un nuevo subtipo de la hemaglutinina viral al que la población humana no ha estado previamente expuesta? El genoma de influenza se halla compuesto por ocho segmentos de ácido ribonucleico (ARN) que permiten la síntesis de un total de diez proteínas virales diferentes (véanse la figura 1 y el Glosario). La naturaleza segmentada del genoma de influenza hace que, cuando dos virus de diferente subtipo infectan simultáneamente la misma célula, se pueda producir un intercambio de segmentos genómicos entre ellos, lo cual origina una variedad viral nueva, que lleva genes de uno y otro de los virus originales (véase la figura 2).
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