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Volumen 16 - Nº 92 Abril-Mayo 2006 |
En situaciones de crisis energética se crean, o recrean, programas de uso racional de la energía y se provee al usuario con información y sugerencias que tienden a reducir el consumo, en lo posible sin desmedro del confort y la calidad de vida. Los programas de ahorro se llevan a cabo con material educativo y publicidad a la vez. También tiene lugar una acción no programada a través de los medios de comunicación masiva, para los que por añadidura el tema es noticia. Sin embargo, he observado a lo largo de los pasados dos años, graves errores en los conceptos transmitidos por los medios escritos de gran circulación que oscurecen el tema pero que, a la vez, brindan a educadores e investigadores la oportunidad de actuar con la sociedad en general en forma beneficiosa.
Un problema con mucha físicaTanto en los programas de promoción del uso racional de la energía (URE) como en los canales de noticias se dan explicaciones e información que contienen conceptos básicos de física. En general, los mensajes combinan instrucciones precisas sobre qué hacer, con intentos de llevar al consumidor un conocimiento que le permita decidir mejor cómo implementar las estrategias de ahorro. El problema es complejo, ya que involucra al mismo tiempo hábitos personales de consumo, junto a una enorme diversidad de métodos posibles de ahorro. Por ello, la implementación de programas que tengan al usuario como protagonista educado deberían alcanzar objetivos que redunden en tasas de ahorro más elevadas y, algo aún más importante, un comportamiento sostenible en el tiempo.
Ya en 1989, durante otra crisis energética, un artículo en Ciencia Hoy nos brindaba detalles de generación, consumo, y lo básico en los conceptos físicos relacionados (ver Ciencia Hoy 2:47-55, 1989). Quince años después, en 2004 y 2005, encontrar en un medio escrito de gran circulación el uso reiterado de kW/h (léase ‘kilowatt por hora’) como unidad de energía podría parecer, en principio, un error de impresión. Sin embargo, si lo sigue una frase del tipo ‘lo que se abona es la energía eléctrica, es decir, potencia eléctrica en kilowatts’, se trata de un problema más grave. Si tomamos algunos de estos errores como ejemplos, veremos que un tratamiento correcto de los conceptos y sus unidades de medida haría que la información sea más accesible a un público general.
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