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Volumen 16 - Nº 91 Febrero-Marzo 2006 |
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[Céfalo:] Y recuerdo que un día que
me encontraba con el poeta Sófocles, alguien le preguntó: '¿Aún
puedes, Sófocles, disfutar los placeres del amor? ¿Todavía
eres capaz de tener relaciones satisfactorias con una mujer?' Y él respondió:
'Calla, buen hombre; siento la mayor satisfacción de haberme librado
de él, como quien sacude el yugo de un amo apasionado y brutal'. Juzgué
entonces que tenía razón al hablar de esta suerte, y el tiempo
no ha modificado mi pensamiento. En efecto, la vejez es un estado de reposo
y de libertad de los sentidos.
Platón, República, 329c
De acuerdo con estimaciones recientes, un 10% de la población masculina sufre de algún grado de disfunción eréctil, cifra que supera el 50% al considerar los varones entre 40 y 70 años. Sorprendentemente, hasta hace poco tiempo, menos del 20% de los afectados buscaba tratamiento.
A pesar de estas cifras, y al hecho de que la existencia de las ‘recetas’ para mejorar el desempeño sexual tiene orígenes ancestrales (véase el recuadro ‘Los afrodisíacos y el Viagra’), la investigación en busca de medicamentos para la impotencia masculina comenzó hace solo un cuarto de siglo. Los primeros tratamientos consistieron en drogas inyectables, poco prácticas, pero fueron una alternativa satisfactoria a los más viejos y aún vigentes dispositivos mecánicos.
El 27 de marzo de 1998 la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos) aprobó el citrato de Sildenafilo (Viagra®) como primer producto oral seguro y efectivo para el tratamiento de la disfunción eréctil masculina (DEM). Durante los primeros tres meses de comercialización, se firmaron más de 4 millones de recetas para este medicamento, que bajo la forma de comprimidos azules representa la esperanza de una mejor calidad de vida para millones de hombres. El Viagra ha sido uno de los lanzamientos farmacéuticos más exitosos de la historia, y ha logrado reemplazar en incontables casos a los inyectables, la cirugía y otros tratamientos invasivos y, no menos importante, eliminó el tabú de discutir acerca de la impotencia masculina.
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