Volumen 16 - Nº 91
Febrero-Marzo 2006

La paradoja de la pérdida de información en agujeros negros

La paradoja de la pérdida de información en los agujeros negros, que se origina al estudiar qué es lo que le sucede a la información que está escondida dentro de un agujero negro, podría resumirse en la pregunta: esta información ¿se destruye y se pierde para siempre o se puede recuperar con la radiación emitida a medida que el agujero negro se evapora?

Esta cuestión fue originalmente tratada por Stephen Hawking en 1974 en un trabajo muy importante donde mostró que el proceso de evaporación de los agujeros negros contradecía los principios de la física cuántica.    

Con esta observación, precipitó una crisis fundamental en la física básica: parecía que había que sacrificar al menos uno de los dos pilares fundacionales sobre los que se asienta la física moderna, la relatividad general y la mecánica cuántica. La relatividad general, la teoría de la interacción gravitatoria formulada por Albert Einstein, es el marco teórico que nos permite entender el universo a grandes escalas: estrellas, galaxias, cúmulos y supercúmulos de galaxias. La  mecánica cuántica, en cambio, es un marco teórico para entender el universo a las escalas más pequeñas: moléculas, átomos y toda la gama de partículas subatómicas como electrones, fotones y quarks. A lo largo de los años, los físicos han confirmado experimentalmente, con una precisión asombrosa, casi todas las predicciones realizadas por estas dos teorías. Pero el trabajo de Hawking conduce inexorablemente a una conclusión preocupante: la relatividad general y la mecánica cuántica no pueden ser ambas correctas, al menos cuando se aplican a los agujeros negros. Las dos teorías que sustentan el enorme progreso de la física del último siglo parecen ser incompatibles.

 

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