Volumen 15 - Nº 90
Diciembre 2005
Enero 2006

Los premios Nobel 2005

Como todos los años, el 10 de diciembre –aniversario de la muerte de Alfred Nobel– tuvo lugar en Estocolmo la ceremonia de entrega de los premios que llevan su nombre, presidida por el rey de ese país. Los nombres de los ganadores para las cuatro áreas habituales del saber –economía, física, medicina o fisiología, y química– fueron anunciados como es costumbre en octubre, lo mismo que los de los galardonados en dos campos adicionales en los que se distinguen méritos diferentes a la creación de conocimiento: literatura y la paz. Cada premio consiste en la suma de 10 millones de coronas suecas (unos 1,3 millones de dólares), a ser dividida entre no más de tres laureados. El dinero es provisto por la Fundación Nobel (Nobelstiftelsen), una entidad privada sueca nacida en 1900, en cumplimiento del testamento de Nobel, para administrar el capital que donó el nombrado y con cuya renta se financian todos los premios anuales, comenzados a otorgar en 1901, menos el de economía. Este fue instituido en 1968 por el Banco de Suecia (Sveriges Riksbank), que lo financia, y se dio por primera vez el año siguiente. El organismo que selecciona a los premiados en economía, física y química y, estrictamente, otorga las distinciones es la Real Academia Sueca de Ciencias (Kungl. Vetenskapsakademien), por voto de sus miembros y luego de un cuidadoso proceso de selección que incluye recoger una amplia gama de opiniones y recomendaciones. Por similar procedimiento, los premios de medicina o fisiología, literatura y de la paz son otorgados respectivamente por el Real Instituto Carolina de Medicina y Cirugía (Kungl. Carolinska Medico Chirurgiska Institutet), la Academia Sueca (Svenska Akademien) y una comisión especial de cinco miembros designada por el Parlamento noruego (Stortinget).

Con el propósito de completar la información que se da en lo que sigue acerca de los premiados de 2005, quede registrado que los ganadores de los premios de literatura y la paz fueron, respectivamente, Harold Pinter, británico, de 75 años, quien, en sus obras teatrales, pone en descubierto el precipicio que subyace al parloteo cotidiano y fuerza a entrar en los ámbitos cerrados de la opresión, y, en partes iguales, la Agencia Internacional de Energía Atómica, con sede en Viena, y el director general de esta, Mohamed El Baradei, egipcio, de 63 años, por sus esfuerzos para impedir que la energía nuclear se use para propósitos militares, y que la usada para propósitos pacíficos lo sea de la forma más segura posible.

Ciencia Hoy
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