Volumen 15 - Nº 90
Diciembre 2005
Enero 2006

Es posible, en ciertas condiciones, formar vidrios acuosos a partir de agua. Este proceso es favorecido por la presencia de azúcares. Al no causar el daño mecánico que producen los cristales de hielo, los vidrios acuosos proporcionan un método para conservar sistemas biológicos sin modificar su integridad estructural y funcional.

Si bien es fácil conservar alimentos durante mucho tiempo en el congelador de una heladera hogareña, este procedimiento no permite preservar la estructura de materiales biológicos dado que los cristales del hielo dañan irreversiblemente las membranas de las células. Esta dificultad está siendo superada gracias al desarrollo de procedimientos para llevar las soluciones acuosas al estado de vidrios que, no solo no dañan las estructuras biológicas, sino que pueden conservar material a temperatura ambiente. Esto adquiere especial trascendencia en casos como el del transporte y almacenamiento de vacunas en lugares en los que el mantenimiento de la cadena de frío fracasa por su costo o por la falta de infraestructura.

El agua a bajas temperaturas

A pesar de ser la sustancia más estudiada de toda la química, el agua no deja de asombrarnos por sus propiedades anómalas (véase ‘Los avatares del H2O o el retorno de una quimera’, R Fernández Prini, Ciencia Hoy, 80: 10-13, 2004). Mientras que la mayoría de los líquidos disminuye el volumen al enfriarse, el del agua aumenta por debajo de los 4°C. Este aumento es aún mayor en el hielo, lo que permite que este flote, y explica por qué su temperatura de fusión disminuye al aumentar la presión. Esta característica casi exclusiva del agua hace que sea posible patinar sobre el hielo ya que la presión de los patines genera una lámina de agua líquida sobre la cual estos pueden deslizarse.

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