![]() |
Volumen 15 - Nº 90 Diciembre 2005 Enero 2006 |
Energía nuclear
Envío estas opiniones a raíz de los artículos sobre la CNEA publicados en el número 88 de Ciencia Hoy. Como residente en los EEUU, me vienen a la mente algunas comparaciones. Tanto este país como la Argentina tienen petróleo, pero se les está acabando. Cuando llegué aquí en 1974, se producían dos terceras partes del consumo; hoy se produce un tercio. La Argentina todavía se autoabastece, pero dentro de pocos años la demanda superará a la oferta y deberá importar. Aún queda la esperanza de descubrir un nuevo yacimiento, pero la probabilidad no es demasiado grande, ya que hubo mucha exploración infructuosa. Un dato poco alentador es que, en el resto del mundo, el último gran yacimiento se descubrió hace treinta años.
¿Qué queda? La energía nuclear. Los EEUU tienen inmensos yacimientos de carbón y no tienen muchas ganas de seguir desarrollando la energía nuclear, pero en la Argentina hay poco carbón. El director del programa nuclear de Francia una vez dijo: ‘los franceses debemos desarrollar la energía nuclear por cuatro razones: Francia no tiene petróleo, Francia no tiene gas, Francia no tiene carbón, Francia no tiene alternativa’. La mayor desgracia de la energía nuclear es que los EEUU, que inventaron la tecnología, no han querido liderarla, por su temor a los usos militares.
Las centrales nucleares están y funcionan bien. En la Argentina hay dos en marcha y una tercera ‘en construcción’. Hoy, lo único que se tiene la intención de hacer es terminar Atucha II. Pero en las próximas décadas harán falta decenas de centrales, no una, y Atucha tiene un costo descomunal. Así no se pueden construir más centrales, por lo que se deberían estudiar alternativas y sus costos. ¿Qué clase de central convendría? ¿Dónde comprarla? ¿Cuántas centrales se podrían comprar? ¿Se deberían comprar llave en mano? ¿Qué participación tendría la industria argentina?
![]() |
| Pág.
8-9 |