Volumen 15 - Nº 89
Octubre-Noviembre 2005

Estamos en la Era de las Bacterias. Nuestro planeta ha estado siempre en la Era de las Bacterias… Bajo cualquier criterio posible y razonable, las bacterias son –y siempre lo han sido–, las formas dominantes en la Tierra. Con estas palabras, tomadas de su libro Full House (1996), el paleontólogo estadounidense Stephen J. Gould dejó claro el lugar que ocupan las bacterias en el ecosistema terrestre. Gould sostenía que el fracaso en comprender este hecho se debe a que estamos acostumbrados a considerar como representativo de la naturaleza todo aquello que tiene nuestra misma escala (y también, al menos en parte, a la ceguera de nuestra arrogancia).

La verdad es que no faltan razones para considerar a las bacterias como las reinas de la Tierra, ya que la vida apareció en nuestro planeta hace unos 3800 millones de años y durante la mitad de ese lapso las bacterias fueron los únicos seres vivos. Es muy difícil calcular su número actual, pero basta conocer algunas estimaciones para presentirlo inconmensurable: hay millones de bacterias en una gota de saliva humana y miles de millones en un gramo de tierra fértil; a lo largo de la vida de una persona, habitan en su intestino muchísimas más bacterias que todos los seres humanos que alguna vez han existido sobre la Tierra.

La mayor biomasa del planeta no corresponde al reino vegetal, como muchos creen, sino al bacteriano. Se ha estimado que en el subsuelo terrestre hay  unas 1014 toneladas de bacterias. Si se las pusiera sobre tierra firme, formarían una capa de 1,40 m de alto que cubriría todos los continentes.

Las bacterias están presentes en todos los nichos ecológicos ocupados por otras criaturas, y en muchos otros en los que ningún otro ser puede vivir: salinas y saladeros industriales; grietas que emiten gases sulfurosos en el fondo del mar; ambientes cuya temperatura supera los 100°C, etc.

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