Volumen 15 - Nº 86
Abril-Mayo 2005

 

El aprovechamiento de la radiación solar es la alternativa energética a la que más atención y recursos se le han prestado. Se la considera especialmente útil para proveer de energía a poblaciones aisladas donde hacer llegar líneas desde lugares remotos de generación encarece el costo del recurso.

Al hombre de Neandertal se lo identificó con este nombre por dos motivos; primero, porque su apariencia fue indudablemente humana y, segundo, porque el primer hallazgo consistió en los restos de un esqueleto exhumado hacia 1856 por Fuhlrott y Schaaffhausen en la gruta de Feldhofer, ubicada en el valle de Neander, cerca de Dusseldorf (Alemania). En la década de 1870, la porción superior del cráneo fragmentado fue estudiada, entre otros, por el renombrado médico y antropólogo prusiano RC Virchow quien consideró que se trataba de un caso aberrante, perteneciente a un individuo que padeció raquitismo. Nuevos descubrimientos de fósiles neandertal dieron por tierra con la hipótesis de Virchow, pues no resultaba lógica la alta proporción de hombres ‘aberrantes’ sobre un total no muy numeroso de fósiles descubiertos.

Desde siempre los neandertales han llamado la atención de científicos y legos, no solo por sus peculiaridades anatómicas sino por haber sido una de las primeras evidencias de que la existencia del hombre no fue consecuencia de una voluntad divina, sino el resultado de un lento y arduo proceso evolutivo que operó sobre un antiquísimo grupo de individuos –desconocidos hasta el momento– y que finalizará con la extinción de la humanidad, tal como ocurrió con los dinosaurios, megaterios y un sinnúmero de seres vivientes, que fueron y serán reemplazados a su vez por otros organismos. Lo que parece una negra humorada encierra una realidad biológica tangible, que puede ser resumida en pocas palabras: nacimiento, lucha y muerte de los seres vivos para que perdure la especie, sea esta animal, vegetal o humana.

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