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Volumen 15 - Nº 85 Febrero-Marzo 2005 |
Existen
numerosas bases de datos que permiten construir indicadores bibliométricos. Las
más difundidas son las del Thomson Institute for Scientific Information,
TISI (antes Institute for Scientific Information, ISI, de Filadelfia).
Su uso generalizado se debe a que presentan ventajas con respecto a otras, como
cubrir las revistas más significativas de una actividad que es internacional,
incluir todos los documentos, más su origen institucional y geográfico, y registrar
las referencias bibliográficas citadas en cada documento. Entre sus limitaciones
está el hecho de que el idioma ampliamente predominante de su material es el inglés,
por lo que la producción de científicos de otra habla podría estar escasamente
representada (si bien está ampliamente aceptado que, a estas alturas de los tiempos,
el lenguaje de la ciencia es el inglés) y el número de referencias tiende a subestimar
la contribución de los investigadores de países como los iberoamericanos. La falta
de normalización (por ejemplo, no uniformar las diversas formas que uno o más
autores usan para nombrar la misma institución) y los errores tipográficos son
otras de las limitaciones que dificultan la búsqueda de información. Pero, a pesar
de estas limitaciones, el argumento generalizado para su uso es que son virtualmente
las únicas que permiten medir la producción que encuadra en la corriente principal
de la ciencia (mainstream science).
El análisis de la producción científica argentina en química que resume esta nota se realizó utilizando como fuente la versión CD-ROM del Science Citation Index de la institución mencionada, que registra lo publicado en aproximadamente 3600 revistas científicas seleccionadas por su calidad editorial y su difusión internacional. Entre los datos recopilados en la base está el lugar de trabajo de cada autor, lo que permite analizar la producción realizada en instituciones del país. Se tomaron todas las publicaciones con por lo menos un autor cuya pertenencia institucional fuese una entidad argentina y que hubiesen publicado en revistas relacionadas con alguna subdisciplina de la química, a saber, en la clasificación usada por la base: química física, química analítica, química orgánica, química multidisciplinaria, química inorgánica y nuclear, química aplicada, polímeros y electroquímica. Fue necesario homologar las diversas denominaciones con que aparecían mencionadas determinadas instituciones, tanto nacionales como extranjeras, dadas como lugares de trabajo de los firmantes de cada publicación. Las variables consideradas fueron producción total en química, idioma, instituciones productoras, subdisciplina científica y revista de publicación. También se tomaron en cuenta el factor de impacto de las revistas, el tipo de investigación y las colaboraciones.
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