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Volumen 14 - Nº 81 Junio - Julio 2004 |
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A diferencia de lo que sucede con otras estrellas, los fenómenos que tienen lugar en la superficie del Sol, así como en su atmósfera, son observables directamente. Resulta natural esperar que, si pudiésemos llegar a conocer las propiedades y comprender los mecanismos involucrados en los fenómenos que ocurren en su atmósfera, superficie e interior, sería posible extrapolar el conocimiento adquirido a otras estrellas similares que, por su lejanía, no se pueden estudiar con el mismo detalle.
Hasta hoy se han realizado y se continúan realizando numerosas observaciones, al tiempo que muchas teorías se han desarrollado para explicar los fenómenos observados en el Sol. A lo largo de los años los instrumentos empleados fueron incrementándose en número, tamaño y perfección y los logros obtenidos en las teorías han sido igualmente impresionantes. Sin embargo, aunque nuestro conocimiento del Sol se ha intensificado de gran manera, muchas de las características y fenómenos físicos que en él se desarrollan permanecen aún en el misterio. Por ejemplo: ¿qué causa las liberaciones explosivas de energía en la corona solar, y qué papel representan estas en el desarrollo y evolución de las actividades a escalas más grandes?; ¿cómo es que la corona solar alcanza temperaturas tan altas?; ¿dónde y cómo es acelerado el viento solar?
Para poder contribuir al entendimiento de los fenómenos responsables es necesario llevar a cabo observaciones que se caractericen por una alta resolución tanto espacial como temporal que permita el apropiado estudio de los movimientos de masa e inestabilidades en la corona solar. Dichas observaciones ya pueden ser llevadas a cabo en la Argentina.
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