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Volumen 14 - Nº
80
Abril - Mayo 2004 |
Aprendemos a leer, abrimos un libro y comenzamos a hojearlo. Pero solo sabemos unas pocas palabras; para entender totalmente el texto necesitamos tener un vocabulario más rico y conocer el significado de las palabras cuando integran frases, párrafos y capítulos. Esta analogía refleja el panorama actual del conocimiento científico sobre la biología y el desarrollo de los organismos. La secuenciación de las moléculas de ADN de un organismo nos revela lo que está escrito en el `libro de la vida´ de ese organismo. Sin embargo, la información que contiene el ADN debe ser `traducida´ en proteínas, las palabras del libro, para que su contenido pueda ser utilizado. Por lo tanto, el papel de las investigaciones del proteoma –el conjunto de todas las proteínas– pasa a ser el de enseñarnos el vocabulario y la comprensión general del texto.
La
caracterización de los genomas de varios organismos fue una de las principales
fuerzas motrices de la ciencia de los años ‘90. Las grandes iniciativas –tales
como el Proyecto Genoma Humano, llevado a cabo a nivel mundial, o la Red Onsa,
consorcio brasileño de científicos que secuenció el genoma de la bacteria Xylella
fastidiosa– posibilitaron esfuerzos conjuntos sin precedentes en la historia
de la ciencia (véase ‘El proyecto genoma humano’, Ciencia Hoy, 67: 46-55, 2002).
La innovación y consolidación de las técnicas del análisis genómico hicieron que la biología molecular ganase cada vez más espacio también fuera del área académica, provocando un impacto significativo y positivo en la vida cotidiana del ciudadano común. En los últimos años se difundieron muchos temas relacionados con las técnicas de la biología molecular, y la sociedad se vio envuelta en discusiones sobre pruebas de paternidad, alimentos transgénicos, terapias génicas y, principalmente, la secuenciación genómica humana y la clonación de los seres vivos.
Muchos investigadores consideran que el conocimiento
de los genes es apenas un primer paso, ya que aún es necesaria una comprensión
más profunda de los procesos que ocurren después del almacenamiento, duplicación
y traducción del material genético. La llamada `era post-genómica´ comenzó con
la constatación de que los datos conseguidos por la secuenciación de las moléculas
de ADN, aunque relevantes, son limitados, ya que es imprescindible investigar
los procesos de transcripción, es decir, el traspaso de la información
contenida en el genoma en sus productos, o sea las proteínas.
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