Volumen 14 - Nº 79
Febrero - Marzo 2004

Genes, estrés y depresión
              Nora López, s/t. Círculo fotográfico Club San Fernando.             

żEs posible que una persona sometida a un estrés provocado por situaciones desagradables desencadene un trastorno mental grave y –bastante frecuente– como es la depresión? La respuesta parece ser que sí. Y la explicación para esa relación puede estar en los genes. De acuerdo con el trabajo publicado en la revista Science del 18 de julio de 2003 (Vol. 301, páginas 386-389), la respuesta a las agresiones ambientales estaría regulada por el bagaje genético de cada individuo.

La depresión es un trastorno que afecta a aproximadamente el ocho por ciento de la población. El paciente con trastornos depresivos presenta, además de tristeza, síntomas tales como alteración del apetito, de la libido, del sueño, dificultad en la concentración, pesimismo y desinterés por las actividades placenteras. Se trata de un trastorno recurrente –ya que se pueden producir varios episodios a lo largo del tiempo– que trae aparejado sufrimiento tanto para el paciente como para su familia.

La medicina desconoce aún la causa de la mayoría de las enfermedades. Esto se aplica a muchos casos de hipertensión arterial, gastritis y tumores, solo para citar algunos ejemplos, aunque es cierto que se ha dilucidado el origen de muchas enfermedades infecciosas o hereditarias. Sin embargo, para el caso de la depresión, el escenario es de incertidumbre: la medicina no sabe la causa de ese trastorno. Pero existen varias hipótesis para explicarla, ya que diferentes factores genéticos, psicológicos, ambientales y bioquímicos parecen estar involucrados en su génesis. Se piensa que esos factores influyen de diversas maneras en los individuos con depresión.

Para estudiar la depresión se debe conocer el denominado sistema serotoninérgico, ya que este es el blanco de los antidepresivos que actúan como inhibidores de la reincorporación de la serotonina a las neuronas. La serotonina es un neurotransmisor que se encuentra normalmente en el interior de las células nerviosas, y que se relaciona con la modulación cerebral del humor. Existe un sistema denominado transportador de serotonina -ubicado en la membrana de las neuronas-, que está directamente involucrado en la recaptación de la serotonina. Es decir que el transportador lleva nuevamente dentro de la neurona parte del neurotransmisor que la misma célula envió hacia la sinapsis. Como las neuronas no se tocan unas con otras, podemos imaginar la sinapsis –el lugar donde ocurre la comunicación química entre las células– como una ‘grieta’ que las separa.

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