Volumen 14 - Nº 79
Febrero - Marzo 2004

                           
El retorno de la fagoterapia
Alternativa para el tratamiento de algunas enfermedades infecciosas

Rosa Nagel
Centro de Estudios Farmacológicos y Botánico (CEFYBO), CONICET

Los bacteriófagos son virus que infectan específicamente a las bacterias. En las décadas del 20 al 40, antes del descubrimiento de los antibióticos, fueron empleados con relativo éxito para el tratamiento de infecciones bacterianas. Luego, su aplicación fue solo marginal. El empleo generalizado de los antibióticos ha determinado la creciente aparición de bacterias patógenas resistentes a todos los antibióticos conocidos. Esto ha hecho renacer en los laboratorios de investigación y en las nuevas compañías biotecnológicas el interés en los bacteriófagos, tanto para el tratamiento de procesos infecciosos como para control de la contaminación bacteriana.

En 1899 se reconoció por primera vez la existencia de formas de vida –ahora designadas virus–, de estructura simple incapaces de desarrollarse en los medios de cultivo donde lo hacen las bacterias, que por su escaso tamaño no son visibles al microscopio óptico ni son retenidas por los filtros que retienen a las bacterias.

El bacteriólogo inglés Fredericq W Twort detectó, en preparados de vacunas contra la viruela, la presencia de micrococos contaminantes que cuando eran cultivados formaban colonias que adquirían con el tiempo un aspecto transparente. Twort logró transmitir ‘el agente’ responsable de esta característica o ‘enfermedad’ del micrococo a otras colonias de micrococos vivos pero no pudo hacerlo a colonias de micrococos muertos. Encontró además que el agente que afectaba a los micrococos no se multiplicaba en los medios de cultivo usuales y perdía su actividad luego de ser calentado a 60°C durante una hora. Sus observaciones fueron publicadas en una nota breve en 1915. Twort postuló tres posibles explicaciones para el fenómeno por él estudiado; una de ellas proponía que el agente transmisible era un virus. Sus trabajos finalizaron en 1944 cuando su laboratorio del Instituto Brown, en Londres, fue destruido por una bomba alemana y no fue reconstruido.

Un descubrimiento análogo fue realizado poco después por el bacteriólogo franco-canadiense Felix D´Herelle. D´Herelle detectó por primera vez la presencia de un agente infeccioso de las bacterias estudiando las diarreas provocadas por un cocobacilo durante una invasión de langostas ocurrida en la península de Yucatán en México. Extendió luego estas observaciones a pacientes afectados de disentería (una inflamación grave de la mucosa del intestino grueso que se expresa en cólicos y diarreas muco-sanguinolentas) en el hospital del Instituto Pasteur de París. Dos años después que Twort (1917) publicó una descripción del aislamiento de un agente que actuaba contra el patógeno Shiga disenteria que es uno de los causantes de la disentería. Designó a este agente con el nombre de bacteriófago (del griego phago: comer, devorar). Posteriormente se lo llamó también en su forma abreviada, fago, o mediante sus sinónimos, virus bacteriano o simplemente virus.


Indice Inicio Siguiente
Pág. 22/29