Volumen 14 - Nº 79
Febrero - Marzo 2004

Cartas de lectores

 

¿ECONOMICISMO NEOLIBERAL?

En ‘¿Conservación o explotación? Las pampas intangibles’, artículo aparecido en el número 76 firmado por Elsa Camadro y Miguel Cauhépé, se denomina servicio a lo que antes podía ser simplemente considerado un beneficio: el oxígeno que un pastizal libera a la atmósfera, el dióxido de carbono que sustrae de esta o el estímulo intelectual que produce su belleza. Llamar servicios a esas cosas y tratar de calcularles un precio, de manera acorde con el neoliberalismo en boga, crea el peligro de imponerles la lógica del mercado, por la que todos somos consumidores y todo, incluida la belleza de un pastizal o el aire que respiramos, es un bien de consumo. Con la justificación del servicio ambiental se han sancionado normas en ciertos países, como alguno de Centroamérica, por las cuales quien tiene un lote con árboles queda facultado para reclamar pago por el oxígeno que aporta al ambiente. En tales circunstancias, podría suceder que grandes capitales comprasen enormes extensiones y luego pretendieran cobrar el servicio que prestan sus pastizales o sus árboles. Es necesario advertir la diferencia entre valor económico y valor ético o estético. Si solo vemos el valor económico nos empobreceremos como sociedad.

Pablo A Martínez
Mar del Plata

Usamos el término servicio en la acepción que le da el diccionario de la Real Academia (22 ed., 2001): acción y efecto de servir. Según el mismo diccionario, servir es aprovechar, valer, ser de utilidad. Utilidad significa provecho, conveniencia, interés o fruto que se saca de algo. Provecho quiere decir beneficio o utilidad que se consigue o se origina de algo o por algún medio. Y beneficio es bien que se hace o se recibe. El lector Martínez interpretó nuestro artículo a la luz de su ideología. Escribimos que, entre otros servicios, los pastizales proveen belleza estética y estímulo intelectual, y que dan sustento a la calidad de vida. Asimismo hicimos referencia a servicios intangibles que benefician a la población y señalamos que ellos pueden prodigarse más allá de los límites de una nación. Apuntemos que intangible es aquello que no debe o no puede tocarse. Finalizamos nuestro artículo poniendo: Los investigadores debemos manifestar un compromiso mayor con los intereses públicos, no solo a través de la índole de nuestras investigaciones sino también por una actitud comprometida con la divulgación de sus conocimientos y preocupaciones sobre temas ambientales, tanto hacia la comunidad en general como hacia los sectores políticos de decisión. Los enfoques y herramientas seguramente son múltiples y variados. Por lo tanto, ópticas políticas o filosóficas diferentes y aun opuestas enriquecen la discusión. En cuanto al neoliberalismo, reconocemos nuestra dificultad para apreciar el término. Parafraseando libremente a Borges, podríamos escribir: Estamos totalmente de acuerdo con lo dicho [por el lector]. Aunque también podríamos estar totalmente de acuerdo en lo contrario.

E.L.Camadro
M.A.Cauhépé

 

PUBLICAR EN CIENCIA HOY

Como investigadora del CONICET cuyo desempeño es evaluado principalmente por los artículos aparecidos en revistas científicas sujetas a control editorial (en la jerga,revistas indexadas), no había dado mayor importancia hasta ahora a la divulgación de mi trabajo y me resistía erróneamente a invertir tiempo en publicar en órganos de vulgarización como CIENCIA HOY.Pero unos meses atrás,una expedición glaciológica de la Universidad de Magallanes, en el sur de Chile, descubrió restos de un vertebrado marino en el parque nacional Torres del Paine.Identificó preliminarmente el animal como un ictiosaurio, un reptil marino mesozoico. Los investigadores encontraron en la Internet mi artículo ‘Ictiosaurios de la Patagonia’ (CIENCIA HOY, 71:22-29,2002) y se comunicaron conmigo para mandarme fotos del hallazgo. Hace poco regresé de ese país, donde, con los científicos de dicha universidad, examiné el material excavado, que corresponde a cuatro ejemplares de ictiosaurio y constituye la evidencia más austral encontrada de ese grupo animal y la única hallada en Chile de la que se pudo establecer el género zoológico. Quedó así dado el primer paso de lo que seguramente será en un fructífero intercambio científico con colegas chilenos y justificado con creces el tiempo que utilicé para preparar el artículo referido.

Marta Fernández
Museo de La Plata

LA DIETA DE LOS PRIMEROS EXPLORADORES ANTÁRTICOS

La saga de Nordenskjöld en la Antártida (CIENCIA HOY,78:48-62,2002) hace acordar a la de Ernest Shackleton,otro explorador que al parecer tuvo miserias parecidas y permaneció casi dos años prácticamente a la deriva de los hielos australes. Recomendamos su libro Endurance, que da testimonio de la fortaleza,ingenio y espíritu de cuerpo de 30 personas decididas a sobrevivir en las circunstancias más horriblemente adversas. Permítannos hacer unas reflexiones sobre la dieta que analizó Adrián Schiavini en ‘Cómo pudieron sobrevivir’ (pp.56-57). Suponemos que para nuestro paladar focas y pingüinos no deben ser un manjar, pero que su proteína será tan buena como la de otros mamíferos y aves. Es cierto que una dieta de grasa y proteína no es ideal para los humanos, que somos omnívoros. Como señala el nombrado, el costo de metabolizar grasas y proteínas es alto. Un 30 por ciento de las proteínas ingeridas se consume para que estas puedan digerirse, absorberse, depositarse, transformarse en aminoácidos, sintetizar nuevas enzimas o proteínas y,por último,dar lugar a amonio y urea,el producto final del metabolismo de las proteínas. O para que se transformen en fuente de energía a partir de la síntesis de hidratos de carbono o de ácidos grasos en los músculos. Por estas razones el organismo no tiene capacidad de almacenar en la masa muscular más que una mínima proporción de las proteínas ingeridas, a diferencia de depositar grasa en el tejido adiposo: se puede ser inmensamente obeso pero no igualmente musculoso. Por otro lado, los humanos prácticamente carecen de la posibilidad de transformar grasa en hidratos de carbono.

Es posible sobrevivir con una dieta casi carente de hidratos de carbono,como es la cetogénica que se emplea en niños con síndromes convulsivos refractarios a todo medicamento,o en terapias agudas de adelgazamiento, dado que el estado de cetosis produce una profunda inapetencia.Nada comenta la nota sobre la grasa de pingüinos y focas, que se alimentan de peces de aguas frías muy ricos en ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga,de los que deriva una serie de compuestos de potente actividad biológica como prostaglandinas,tromboxanos y leucotrienes.Influyen en la coagulación sanguínea, la respuesta inflamatoria, la respuesta inmunológica, la composición de los lípidos de las membranas celulares y el transporte a través de ellas.Tampoco se refiere a la incorporación de vitamina C: de no haber existido una fuente de esta,no sería imposible que los expedicionarios padecieran de escorbuto. Del mismo modo, por deficiencia de vitamina D es posible que se hubiesen visto afectados de raquitismo y desmineralización ósea, ya que la necesidad de mantener cubierta la mayor parte del cuerpo en zonas de tanto frío,unida a los largos meses de oscuridad y la inclinación de los rayos solares en verano,imposibilitan la transformación de los precursores de vitamina D en el compuesto en su forma activa. Es probable que el hígado de foca sea rico en vitaminas A y D, pero quizá no al extremo de producir la intoxicación en los expedicionarios,aunque es relativamente frecuente la intoxicación con vitamina A de niños pequeños que comen con frecuencia menudos de pollo. Como lo menciona el autor, la fuerza de voluntad de personas que se encontraban al límite de la resistencia humana debe haber sido el factor determinante de su supervivencia, a pesar de que, con seguridad, su dieta fue inadecuada,con carencias y excesos en la nutrición y el metabolismo de todos los órganos.

Alejandro O ´Donnell
Beatriz Grippo

CESNI

LAS MAYORES ENERGÍAS DEL UNIVERSO

Tuve la fortuna de realizar no hace mucho una visita al observatorio Pierre Auger en Malargüe,en el que se estudian rayos cósmicos de muy alta energía. La guía que explicó al pequeño grupo del que formé parte las características de esos rayos indicó, si no recuerdo mal sus palabras, que poseen las energías más grandes conocidas del universo. ¿Qué significa eso?¿Que algún día las podremos aprovechar?¿Podrían reemplazar al petróleo cuando este se agote?

Moira Crnjanski
Comodoro Rivadavia

Los rayos cósmicos cuyo ingreso en la atmósfera terrestre procuran registrar los detectores del observatorio visitado por la lectora consisten en partículas elementales –cuya masa, a lo sumo, alcanza la del núcleo de un átomo– que se desplazan a velocidades enormes –del orden del 90 por ciento de la velocidad de la luz–. La energía que llevan esas partículas resulta de la combinación de esos dos fac-tores: su cantidad de materia y su velocidad. Como su masa es tan reducida, aun una velocidad elevadísima no da lugar a energías de una magnitud que permita ver en los rayos cósmicos una futura fuente de energía para la vida diaria. Concretamente, los rayos que registra el observatorio Auger pueden tener una energía de alrededor de 40 joules, aproximadamente la misma que lleva una pelota de tenis en un saque, es decir un objeto de masa enormemente mayor desplazándose a velocidad mucho menor. Si una pelota de tenis pesa unos 60g y se desplaza a 180km/hora, calcule el lector la masa de la partícula que lleva 40J de energía cuando viaja a 270.000km/segundo. Además, se estima que los rayos cósmicos impulsados con las energías más grandes conocidas del universo arriban a la Tierra con una frecuencia de uno por kilómetro cuadrado por siglo. Compárese ese arribo de 40J por km2 por siglo con los 1400J por metro cuadrado por segundo que llegan a la Tierra por la radiación solar, si bien uno de los rayos cósmicos de alta energía en cuestión tiene 1013 veces la energía de un rayo solar. En una palabra, se trata de las
mayores energías del universo observadas en partículas subatómicas. El más potente acelerador de partículas que se ha construido no puede impartir a un protón más que una millonésima parte de esa energía.

ERRATA

 

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