Volumen 13 - Nº 77
Octubre-Noviembre 2003

Ecos en la oscuridad






 
Figura 1. Muchas especies de murciélagos utilizan un ‘sonar biológico’para ubicarse en el espacio y detectar presas. En la imagen se ve a Micronycteris nicefori, murciélago pequeño de la familia Phyllostomidae que existe en el Brasil, alimentándose de una santateresa.




 

Uno de los mitos más comunes relativo a los murciélagos es el que nos dice que estos animales son ciegos. En realidad, no lo son: tienen ojos funcionales, como la mayoría de los mamíferos, y algunas especies ven relativamente bien. Sin embargo, la visión no es el mejor método de orientación para animales nocturnos como los murciélagos. En su lugar, utilizan un sistema de emisión y recepción de sonidos conocido como ecolocalización, que les permite una orientación más eficaz tanto en la oscuridad como durante el vuelo.

A partir de los ecos de esos sonidos, es decir, de su reverberación en obstáculos de todo tipo, desde construcciones y árboles hasta pequeños insectos e incluso cables eléctricos, los murciélagos logran saber su posición en el espacio, y con esa información pueden interactuar con el ambiente (figura 1). Para los humanos sería como atravesar rápidamente una sala oscura y amueblada sin golpearse con ningún obstáculo, utilizando solamente los ecos generados por la voz como referencia de distancia hasta los muebles. Los delfines, las ballenas y algunas especies de ardillas y pájaros, también utilizan la ecolocalización, pero en los murciélagos y los delfines este sistema alcanza un mayor grado de sofisticación.

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