Volumen 13 - Nº 77
Octubre-Noviembre 2003



Historia social y natural
de los camélidos sudamericanos


José Antonio Pérez Gollán

CONICET y Museo Etnográfico-UBA


Cuando en el siglo XVI las tropas españolas avanzaban hacia el interior del territorio andino en pos de la conquista del Tawantinsuyu, comprobaron –no sin cierta sorpresa– que en su retirada el ejército incaico destruía los depósitos estatales dedicados a guardar tejidos y, sin embargo, dejaba intactos los almacenes donde se acumulaban alimentos, armas y otros bienes más valiosos a los ojos europeos. Lo que se nos presenta como una situación paradojal, encuentra su explicación en el enorme valor simbólico que tenían los tejidos en los más variados contextos sociales de los Andes: eran un ingreso básico para el Estado, tributo anual de los campesinos, ofrenda destacada en los sacrificios, símbolo de pertenencia étnica o social, ajuar mortuorio, dote matrimonial o pacto de armisticio; en ninguna ceremonia política, militar, social o religiosa se dejaban de obsequiar, intercambiar o sacrificar textiles.

Una duda se presenta de inmediato: ¿cuál era la base material sobre la que se fundaba el enorme valor del tejido en los Andes? La respuesta está en el papel fundamental que tenían los camélidos –la principal fuente de la lana para tejer– en la economía de las sociedades andinas. La domesticación de los camélidos fue una creación absolutamente original de estas sociedades para explotar la estepa altiplánica (la puna). Este tema –que podríamos denominar una historia social y natural de la llama, alpaca, vicuña y guanaco– es el que aborda Bibiana Vilá en su libro Camellos sin joroba de Ediciones Colihue.

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