Volumen 13 - Nº 76
Agosto - setiembre 2003

rata vizcacha colorada

 

La rata vizcacha colorada habita el borde de salares, donde consume plantas halófilas. Presenta adaptaciones morfológicas, fisiológicas y comportamentales sorprendentes y su historia evolutiva ha cautivado la atención de diferentes grupos de investigación del mundo.

 

Gabriela B Diaz Isenrath
Instituto Argentino de Investigaciones de las Zonas Áridas.
Centro Regional de Investigaciones Científicas y Técnicas,
Mendoza, Argentina.
Instituto de Ecología y Evolución,
Universidad Austral de Chile, Valdivia, Chile.

 

 

En Sudamérica se han descripto más de mil especies de mamíferos, lo que representa aproximadamente el 25 por ciento de los mamíferos del mundo. En las regiones áridas se encuentran numerosas especies endémicas y monotípicas. Un buen ejemplo de la fauna de las regiones áridas sudamericanas es la llamada rata vizcacha colorada, cuyo rango geográfico conocido comprende las regiones biogeográficas del Monte y Patagonia en el centro oeste de la Argentina. Los hábitats en donde se encuentra la rata vizcacha colorada (figura 1) son abiertos, ubicados entre los 300 y 1400m de altura, con suelos arenosos y vegetación halófila (figura 2).

Fue descripta por primera vez por Lawrence en 1941, a partir de un ejemplar procedente de La Paz (provincia de Mendoza, Argentina). Hoy ese ejemplar tipo se encuentra en el Museo de Zoología Comparada en Harvard. Su nombre científico deriva de la palabra griega ‘tympa’, que se refiere al gran desarrollo de las bullas timpánicas del cráneo (figura 3) y ‘octomys’ debido a los molares con forma de ocho. La palabra que hace referencia a la especie ‘barrerae’ fue acuñada en homenaje al parasitólogo JM de la Barrera que estudió los ectoparásitos asociados a esta especie y sus nidos, encontrando una especie de pulga (Parapsyllus barrerai) asociada exclusivamente a este roedor.


Figura 2. Hábitat típico de Tympanoctomys barrerae. Este corresponde a ‘Trintrica’ a 30km al sur de El Nihuil, en el sur de Mendoza, estepa patagónica.

Figura 3. Vista inferior del cráneo de Tympanoctomys barrerae. Nótese el gran desarrollo de las bullas timpánicas en relación al tamaño del cráneo.


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