Volumen 13 - Nº 76
Agosto - setiembre 2003

 

Silvina de Valais
CONICET, Museo Paleontológico ‘Egidio Feruglio’
Ricardo N. Melchor
CONICET, Universidad Nacional de La Pampa
Jorge F Genise
CONICET, Museo Paleontológico ‘Egidio Feruglio’

Hace unos 210 millones de años, en el lugar donde hoy se levanta la precordillera riojana, se extendía una planicie con cuerpos de agua poco profundos y temporarios.
En uno de estos charcos quedaron preservadas huellas fósiles dejadas por pequeños y desconocidos animales que abren nuevas incógnitas sobre la evolución de los dinosaurios carnívoros y las aves.

La icnología (del griego icnog -icno, huella) es la rama de la ciencia que se dedica a la descripción, clasificación e interpretación de las trazas dejadas por organismos vivos en su interacción con los sedimentos. Esto incluye tanto a la neoicnología, cuando las trazas son producidas en tiempos modernos, como a la paleoicnología, cuando se trata de trazas fósiles, o icnofósiles. Las trazas son aquellas estructuras sedimentarias de origen biológico que reflejan la interacción de los organismos productores con el sustrato.

La icnología de vertebrados se dedica a estudiar evidencias de varios tipos, tales como huellas, nidadas y coprolitos, que es como se denomina al excremento fósil, como así también cuevas, marcas de predación activa o carroñeo y gastrolitos, que son piedras que el animal incorpora en su aparato digestivo para facilitar la digestión. Esta disciplina ha brindado valiosos indicios acerca del origen, evolución, extinción y comportamiento de grupos de animales, además de complementar su registro fósil. Particularmente, el estudio de las pisadas de vertebrados, también llamadas icnitas en la literatura, puede proporcionar importante información acerca de la identidad del organismo productor, su modo de locomoción y comportamiento; contribuir a la reconstrucción de las paleocomunidades de vertebrados, de las condiciones paleoecológicas y del paleoambiente en el que vivían; y ser útiles en la elaboración de esquemas bioestratigráficos y de cambios faunísticos en depósitos de ambientes continentales. Las circunstancias que favorecen la preservación de pisadas normalmente no coinciden con aquellas que condicionan la fosilización de huesos (ver recuadro ‘La preservación de huellas’). Por ello, las huellas han sido en muchos casos la primera, e incluso la única evidencia de la existencia de ciertos grupos de vertebrados en un lapso de tiempo o una región en particular, representando en ocasiones el único elemento de juicio para la fundamentación de interpretaciones. Las huellas también proporcionan evidencias adicionales sobre la biología y anatomía de los productores, y pueden confirmar o refutar deducciones basadas en el estudio anatómico de restos óseos.

A fines de 2001, durante una salida de campo en busca de trazas fósiles realizada a la Reserva Provincial ‘Laguna Brava’, en la provincia de La Rioja, cuyas rocas conforman la unidad geológica denominada Formación Santo Domingo, encontramos en un filo de las estribaciones que delimitan la quebrada de Santo Domingo, numerosas y pequeñas pisadas fósiles.

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