Volumen 13 - Nº 76
Agosto - setiembre 2003

Paola Yannielli Kaufmann
Ciencia de noche, letras de día

Entrevista realizada por Carlos Abeledo y Diego Golombek

Para el CONICET es la doctora Yannielli, investigadora asistente, actualmente en el departamento de psicología del Smith College de Massachusetts.
Para sus lectores es Paola Kaufmann, autora del libro de cuentos El campo de golf del diablo (primer premio del Fondo Nacional de las Artes) y de la novela, próxima a editarse, La hermana (ganadora del premio Casa de las Américas). El título alude a Lavinia Dickinson, hermana de la poeta Emily, cuya historia cuenta Paola Yannielli Kaufmann desde una perspectiva particular. Comenzó a conocer a Emily Dickinson durante una estadía postdoctoral en Northampton, pueblo vecino a Amherst, donde está la casa de la escritora.
La ciencia argentina está salpicada de escritores (o quizá se podría decir que la literatura argentina está salpicada de científicos), algunos más famosos, como Ernesto Sabato o Guillermo Martínez, y muchos otros menos conocidos, pero no carentes de talento a la hora de las palabras.


¿Cómo se relaciona la profesión
de bióloga con la actividad de escritora? O sea, ¿cómo empezó todo?

Nací en Gral. Roca, en el alto valle del Río Negro; hice la secundaria en un pueblito de Córdoba y de ahí me vine a Buenos Aires a los 18 años, a estudiar. Elegí biología porque pensé que la ciencia era algo que tenía que estudiar, y que no iba a poder escribir. Como casi todo el mundo, empecé queriendo ser bióloga marina. Hacia la mitad de la carrera se produjo el boom de la biología molecular. Había que ser, entonces, bióloga molecular. Una empieza a cursar genética y biología molecular e inmediatamente se da cuenta de hasta qué punto le resultan aburridas e intolerables; por lo menos, es lo que me sucedió. A la larga una va encontrando el lugar en el cual se siente más cómoda. Para mí fue en fisiología del sistema nervioso. Antes de terminar la licenciatura fui a trabajar a un laboratorio de la facultad de Medicina, atraída por el tema del tiempo: la cronobiología o los ritmos biológicos.

¿Para hacer allí el doctorado?

Sí. Luego de terminar la monografía de licenciatura, empecé el doctorado en ese lugar, trabajando con modelos animales de depresión, siempre en el área de los ritmos biológicos. El final fue un poco triste en ese laboratorio, porque muchos de sus integrantes se fueron por un conflicto con el director. Yo también lo hubiera tenido, pero en cuanto terminé me fui a los Estados Unidos a hacer el postdoc, con una jefa adorable.

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