La
Estructura del Sol

Figura I. La imagen muestra el interior y
la atmósfera solar. Pueden apreciarse los distintos fenómenos
observables en la atmósfera solar, como ser fulguraciones,
manchas solares, agujeros coronales, etc.
(Cortesía del Consorcio SOHO). |
Según modelos teóricos actualmente aceptados (confirmados
por observaciones indirectas) el interior del Sol consiste en un conjunto
de capas denominadas, del interior hacia la superficie, núcleo,
zona radiativa, y zona convectiva (Ciencia Hoy, 6:8-12). En el núcleo,
que se extiende hasta un 25 por ciento del radio solar, se genera la energía
radiada por el Sol a través de procesos termonucleares. Hoy se
sabe que la llamada cadena proton-proton (cuatro protones, que debido
a la alta temperatura y densidad ~15MK y 115g/cm3
del núcleo se fusionan para dar Helio más energía
en forma de radiación gamma junto con neutrinos) contribuye básicamente
a la producción de energía (figura I).
La energía generada es transportada hacia la superficie en forma
de radiación como rayos gamma y rayos X a través de la así
llamada zona radiativa, por ser este el principal mecanismo de transporte.
Esta zona comprende desde el exterior del núcleo hasta aproximadamente
el 80 por ciento del radio solar. La densidad y la temperatura disminuyen
desde 20g/cm3 y 7 x 106K respectivamente en la parte
inferior hasta alcanzar valores de 0,2g/cm3 y 2 x 106K
en la parte superior. Solo los neutrinos son libres de salir del núcleo
sin interactuar con el plasma en su camino hacia el exterior. La radiación,
por su lado, es sometida a continuas interacciones en su camino, lo que
le hace perder energía haciendo que aflore a la superficie solar
en el rango espectral correspondiente al visible, luego de pasar por la
última capa, la zona convectiva. En esta zona, la opacidad del
plasma a la radiación es tan grande, que la misma deja de ser transportada
por radiación y pasa a serlo por convección, de ahí
su nombre. Se considera que en la interfase entre la zona convectiva y
radiativa se genera el campo magnético del Sol por algún
proceso de dínamo, principal responsable de los fenómenos
observados.
Figura II. El diagrama describe cómo
se clasifican los distintos niveles de la atmósfera solar en
función de su temperatura. |
Los modelos de atmósfera solar en equilibrio hidrostático,
la describen también formando capas, que se delimitan por su temperatura
(figura II). En este modelo, la temperatura disminuye con la altura por
unos cientos de kilómetros, desde unos 6600K hasta alcanzar un
mínimo de 4300K a alrededor de 500km de altura. A esta primera
zona se la llama fotosfera y es de ella de donde proviene la luz que nosotros
recibimos. A partir de allí, la temperatura crece gradualmente
en la cromosfera. A una altura de 2000km por encima de la fotosfera, la
temperatura alcanza un valor aproximado de 8500K. En este punto, el Hidrógeno
ya no es capaz de emitir el calor disipado, entonces la temperatura crece
abruptamente a través de la delgada zona de transición,
alcanzando un valor de 500.000K en unos pocos cientos de km. Después
de la zona de transición la temperatura continúa creciendo
hasta alcanzar el millón de grados a una altura de 8000km en la
así llamada corona solar.
Nota: K en este
caso se refiere a la temperatura en grados Kelvin. |