Volumen 13 - Nº 74
Abril - Mayo 2003


La polarización
         de la radiación cósmica de fondo


Alejandro Gangui

Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE), CONICET
Departamento de Física, Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, UBA


‘Los acontecimientos borran a los acontecimientos; inscripciones grabadas sobre otras inscripciones, hacen las páginas de la historia de los palimpsestos.’

–François Auguste René, Vizconde de Chateaubriand,
Memorias de Ultratumba,
Libro I, Cap. 4 (1812)–.

La radiación cósmica de fondo nos llega como un vestigio del universo primordial. Fue descubierta por azar en 1964 y es hoy considerada una de las evidencias más sólidas del modelo del Big Bang. En 1992, el descubrimiento de 'anisotropías' en su temperatura efectiva (variaciones dependientes de la dirección de observación), nos mostró las tan ansiadas pequeñas perturbaciones cosmológicas germinales en el plasma primordial, que luego de eones de evolución devendrían en las grandes estructuras galácticas que vemos hoy. Más tarde, otras observaciones con mayor resolución angular permitieron a los científicos deducir la geometría a gran escala de nuestro universo. Los resultados mostraron que, de todas las geometrías permitidas por la relatividad general, los fotones de la radiación de fondo habían viajado por un espacio físico que los matemáticos llaman euclídeo, esto es, exento de curvatura espacial (o sea, un universo 'plano'). En el mes de septiembre del año 2002, miembros de la colaboración DASI (por Degree Angular Scale Interferometer, o Interferómetro de escala angular de un grado) anunciaron un nuevo descubrimiento mayor: la radiación de fondo posee una pequeña 'orientación', o sea está polarizada. Este es un efecto de suma importancia y se venía buscando desde 1968, año en el que el astrofísico inglés Martin Rees predijera su existencia.

Pero la radiación cósmica de fondo deviene polarizada solo si existe una 'dinámica' particular en estas diminutas semillas primordiales a la base de la formación de las galaxias. Es por ello que su importancia mayor radica en que no solo es una muestra de las pequeñas inhomogeneidades presentes cuando el universo contaba, digamos, con unos 100.000 años de vida, sino que, además, nos informa sobre la manera en que dichos grumos primordiales 'se movían' durante esas épocas remotas. Este es un nuevo hallazgo que reafirma el marco teórico donde se sustenta la cosmología actual.

 

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