Volumen 13 - Nº 74
Abril - Mayo 2003

Epidemiología del cáncer

Elena L Matos, Dora Loria
Área Investigación, Instituto de Oncología ‘Ángel H Roffo’, UBA


Los estudios epidemiológicos sobre el cáncer han desempeñado un papel protagónico en señalar que los tumores que se desarrollan en distintos órganos obedecen a causas predominantemente ambientales. Esta disciplina desempeña, por lo tanto, un papel central en la evaluación de las medidas para prevenir las diversas formas de cáncer.

El uso de vacunas y antibióticos y la mejora de las condiciones sanitarias de las poblaciones hicieron posible la prevención y/o el tratamiento de numerosas enfermedades infecciosas. A raíz de esto el cáncer se tornó en una de las principales causas de mortalidad, motivo por el cual aumentó el interés en poder actuar sobre él.

El cáncer en sí no es una enfermedad de reciente data. Autopsias realizadas en momias del antiguo Egipto mostraron la presencia de tumores en sus huesos y sugirieron también la posibilidad de la existencia de otros procesos neoplásicos. Escritos médicos chinos y árabes describieron síntomas de lo que puede suponerse eran enfermedades malignas. En el siglo IV a.C., en tiempos de Hipócrates, muchos tipos de tumores ya habían sido reconocidos y descriptos clínicamente. De hecho fue el mismo Hipócrates quien introdujo el término ‘carcinoma’ (en griego karkinoma) para designar al cáncer. Este término proviene de karkinos (cangrejo en griego).

Los tumores que se desarrollan en distintos órganos no solo presentan morfología, manifestaciones clínicas y pronósticos distintos sino que también obedecen a causas diferentes. La epidemiología ha sido una de las disciplinas que más ha contribuido a llegar a estas conclusiones. Por eso desempeña un papel central en la evaluación de las medidas para prevenir las distintas formas de cáncer.

 

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