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Volumen
13 - Nº 73
Febrero/Marzo 2003 |
![]() ‘Pedra da Gávea’ (1955) cuadro auténtico de Pancetti. |
Hoy, para verificar la autenticidad de obras de arte, se puede recurrir tanto a la química como a la historia. Una investigación que se respaldó en estas disciplinas fue encarada por Patrícia Schossler, química y estudiante de post-grado, para averiguar si nueve pinturas atribuidas a artistas de la talla de Matisse, Miró y Portinari eran falsas. El trabajo de Schossler forma parte del proyecto de colaboración interdisciplinaria de conservación y restauración de bienes culturales entre la Escuela de Bellas Artes y el Departamento de Química del Instituto de Ciencias Exactas, ambas de la Universidad Federal de Minas Gerais.
Las investigaciones de Patrícia Schossler comenzaron en el momento en que se confiscaron 148 cuadros en una galería de arte en Río de Janeiro. Las sospechas sobre su legitimidad surgieron al verificarse que un lienzo de Cándido Portinari (1903-1962) tenía en el reverso el logotipo de la fundación que lleva el nombre del pintor. La Fundación Portinari, por su parte, asegura que jamás selló ningún trabajo del artista.
De las obras involucradas en el proceso judicial, 28 fueron enviadas a la Universidad Federal de Minas Gerais para que el equipo de conservación y restauración de bienes culturales emitiera un laudo científico-técnico sobre la autenticidad de las obras confiscadas. Schossler tuvo a su cargo el análisis de nueve obras, mientras que otros miembros del equipo se ocuparon de las restantes.
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