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Volumen
13 - Nº 73
Febrero/Marzo 2003 |
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Angú Vázquez,
Cruz del Sur, 1997. Aguatinta, aguafuerte y gofrado (60x90cm). Colección del Tandar. |
Karen Hallberg
Instituto Balseiro y Centro Atómico Bariloche,
Comisión Nacional de Energía Atómica
En 1959, en la reunión anual de la Asociación Americana de Física en Caltech (California Institute of Technology, EEUU), el célebre físico Richard Feynman dio una charla visionaria cuyo título era Hay mucho lugar en el fondo (There´s Plenty of Room at the Bottom). En esta disertación, Feynman argumentó que no hay ninguna ley de la física que prohíba encoger dispositivos hasta la escala atómica. Por ende, y suponiendo que se puede guardar un bit de información en un cubo de cinco átomos de lado (5x5x5=125 átomos), toda la información escrita y acumulada desde la aparición de la Biblia de Gutenberg y hasta entonces, podría almacenarse en un cubo de material de 0,1mm de lado, del tamaño de la punta de un alfiler.
¿Cuánto se ha avanzado en esta dirección desde entonces?
En la actualidad se ha logrado mucho en el camino hacia la miniaturización.
Por ejemplo, ya se están diseñando circuitos electrónicos
del tamaño, no ya del micrón, sino del nanometro (un micrón,
1mm=10-6m, o sea un millonésimo
de metro y un nanometro es 1nm=10-9, un mil millonésimo de
metro o lo que es lo mismo, un millonésimo de mm). Estos circuitos
están basados en moléculas individuales, nanotubos de carbono,
puntos cuánticos y superestructuras magnéticas. Las nanoestructuras
están siendo consideradas para muchísimas aplicaciones como ser
el almacenamiento de información, comunicaciones y biotecnología.
En cuanto al almacenamiento de datos, la meta es alcanzar el límite atómico
para guardar un bit de información (un bit es la unidad elemental de
información, un 1 o un 0, en cambio un byte=8 bits).
Las mayores densidades de almacenamiento de información en sistemas comerciales,
en la actualidad, son las de los discos rígidos magnéticos con
unos 5Gbits/cm2 (1Gbit=109bits, o sea mil millones de
bits), siete órdenes de magnitud mayores que la densidad lograda en la
época en que Feynman pronunciaba su seminario, mientras que con los CD-ROM
se han alcanzado densidades de almacenamiento de unos 45Mbits/cm2.
En la actualidad, y gracias a las técnicas existentes a escala nanométrica,
se está cada vez más cerca de la fabricación de memorias
atómicas cuya densidad de almacenamiento rondará los 40Tbits/cm2
(1Tbit=1012bits, o sea un millón de millones o un billón
de bits), un millón de veces la capacidad de un CD-ROM.
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