![]() |
Volumen 12 - Nº
72
Diciembre 2002 Enero 2003 |
| ||||||||||||||
| Inmigrantes īturcosī en las calle de Buenos Aires en marzo de 1907. | ||||||||||||||
Las migraciones fueron uno de los procesos humanos que contribuyeron a conformar la sociedad argentina. Destacados historiadores como Roberto Benencia, Fernando Devoto, Eduardo Míguez y José Luis Moreno comentan cómo se produjeron estos movimientos hacia nuestro país, en el pasado y en tiempos recientes, y esbozan una imagen de quiénes fueron los protagonistas y cómo llevaron a cabo el proyecto de instalarse en una tierra que les prometía posibilidades de mejoramiento socioeconómico. El intercambio de opiniones con la participación de Paulina Nabel en nombre del Comité Editorial de la Revista muestra también cómo detrás de los aspectos comunes de los desplazamientos humanos se pueden encontrar interesantes diferencias en función de los diversos contextos históricos.
Roberto Benencia, Facultad de Agronomía, Universidad de Buenos AiresJosé Luis Moreno: Podríamos comenzar por preguntarnos qué es lo que sabemos hoy y qué es lo que sabíamos hace veinte años sobre las migraciones masivas. Creo que el 80 por ciento del conocimiento vinculado a este tema se generó en las dos últimas décadas. A lo largo de estas se produjo un cambio significativo en la comprensión del fenómeno migratorio. Antes se le daba mucho peso a la idea de un flujo migratorio único. Ahora se piensa que no fueron los flujos nacionales los que compusieron el torrente migratorio de la época contemporánea, sino los regionales o, incluso, los originados en determinados núcleos regionales. Este proceso fue enunciado por Gino Germani, quien dijo hay mucha documentación, sería muy interesante estudiarla. Sin embargo, recién hace unos veinte años se comenzó a hacer algo en este sentido. El estudio de los mecanismos de integración de los recién llegados estimuló interesantes discusiones que condujeron a una revisión total de las formas de comprenderlos. De este modo, se fue abandonando la visión del migrante como sujeto que toma decisiones de manera aislada.
Fernando Devoto: Creo que además habría que pensar en los contextos dentro de los cuales se produjo este proceso. Los estudios migratorios comenzaron en otros países antes que en la Argentina, pero en nuestro caso el interés por los mismos estuvo muy ligado a la transición democrática. Me parece que esta última operó de dos maneras. Por una parte, propiciando, de un modo un poco difuso, la posibilidad de repensar la relación con Europa en claves diferentes a las cuales se había hecho en el pasado (ya fuera cuando la misma era concebida como una relación privilegiada, por lo menos en el imaginario de las clases medias, ya fuera cuando era negada, en el marco de la invasión de las distintas vertientes del nacionalismo). Esto último coincidió con la emergencia de una tercera y cuarta generación de hijos de inmigrantes (nietos o bisnietos) que posiblemente tuvo una vinculación más distendida con su propia memoria familiar, en comparación con la mantenida en general por la segunda generación, la cual estuvo bajo una fuerte influencia nacionalizadora. El otro contexto que quisiera mencionar es el historiográfico. En este sentido, destacaré que la historiografía argentina produjo casi el 80 por ciento de lo que hoy sabemos y de lo que hemos usado en el terreno de la historia social en los últimos veinte años.
Moreno: Me parece que el punto que señala Fernando es importante y tiene que quedar resaltado. Es cierto: la recuperación del interés por el análisis de nuestros antepasados está relacionada con esa sensación de democracia.
|