¿SE COSEN LOS TUBOS?

Básicamente, hay dos formas de fabricar tubos de acero: una es a partir de chapa de acero, que se deforma curvándola hasta llevarla a una geometría cilíndrica, y soldando dos bordes. En este contexto, costura es sinónimo de soldadura. Esta costura puede ser longitudinal, es decir, extenderse a lo largo de una generatriz del tubo, o helicoidal, o sea, enrollarse como una hélice a lo largo del tubo. El inconveniente de estos tubos es que en las proximidades de la costura queda un zona del metal afectada por la alta temperatura a que fue sometida durante el proceso de soldadura. Esta zona es algo así como el talón de Aquiles del tubo, porque sus características metalúrgicas, y por ende sus propiedades mecánicas y fisicoquímicas, han quedado alteradas.

La otra forma es fabricar un tubo sin costura, los cuales se requieren específicamente en algunos casos. La técnica empleada para esta fabricación se denomina de compresión rotativa, y se basa en someter al tocho a la presión de dos cilindros rotantes, que le imparten un movimiento de rotación alrededor de su eje, y de avance en la dirección del mismo. Este proceso produce esfuerzos de compresión en un plano que pasa por el eje del tocho, pero también de tracción en un plano que contiene al eje pero que es perpendicular al anterior. Como tales planos son fijos y el tocho es forzado a rotar, el material del tocho, pero en especial el ubicado cerca de su eje, queda sujeto a tensiones que varían periódicamente entre la compresión y la tracción, lo que lo debilita y provoca la generación de una cavidad en su zona central. En estas condiciones el tocho, que posee una cavidad incipiente, se ‘ensarta’ en una lanza provista de una punta de acero especial, debidamente refrigerada, lo que da lugar a que en el término de unos 10 segundos, gracias a este espectacular proceso de deformación plástica, un tocho sólido de unos tres metros de longitud se convierta en un tubo incipiente de nueve metros de largo, que se denomina forado, y que será luego sujeto a procesos de laminación que lo llevarán a sus dimensiones finales. Así nacen los tubos de acero sin costura.