Volumen 12 Nº 71
Octubre - Noviembre 2002
   

 

En los mares de la Araucania
Ictiosaurios jurásicos de la Patagonia

Ilustración de un Maresaurus (pliosaurio) atacando a un Chacaicosaurus (ictiosaurio) en la Cuenca Neuquina hace 170 millones de años. (Óleo original de Agustín Viñas).

 

Marta Fernández
Departamento Paleontología de Vertebrados,
Museo de La Plata, UNLP


La región del Neuquén era, hace unos 150 millones de años, un gran golfo bordeando el océano Pacífico. El hallazgo y estudio de un extraordinario conjunto de reptiles fósiles arroja nuevas luces sobre la evolución de algunos grupos y la interpretación de la adaptación de estos seres al medio marino.
‘...cuando antiguamente salió el mar y anegó la tierra se escaparon algunos indios a las cimas de unos montes altos llamados Tenten (...). En la cumbre de cada uno de estos cerros habitaba una culebra del mismo nombre (...) los indios no lo creyeron (...) si acaso sucediese la inundación que decía Tenten, unos se convertirían en ballenas, otros en peje espada, otros en lisas, otros en róbalos, otros en atunes y otros pescados (...) había otra culebra en la tierra y en los lugares bajos llamada Caicai-Vilu (...) Caicai y Tenten eran enemigas. Caicai hizo salir las aguas del mar para que, sobrepujando a los montes, anegase a los hombres y al monte Tenten y a su culebra que los favorecía.’

Extracto de la leyenda del Diluvio
según los Araucanos (Lehmann-Nitsche, 1919,
Rev. Museo de La Plata, 42:28-62)

Los mares de la Araucania: la Cuenca Neuquina

El paisaje actual del Neuquén extraandino está caracterizado por un clima árido o semiárido, y una cordillera que lo separa del océano Pacífico. Hace unos 150 millones de años este paisaje era totalmente diferente. Como lo ilustra la leyenda del diluvio en la mitología araucana, la mayor parte del actual territorio de las provincias de Neuquén y sur de Mendoza estaba ocupada por un mar, producto del engolfamiento del Pacífico, denominado Cuenca Neuquina (figura 1). En dicha cuenca los extensos afloramientos de rocas sedimentarias de edad titoniana (150 millones de años) han sido propicios para la búsqueda sistemática de fósiles marinos y, en especial, de reptiles. Los trabajos de campo iniciados en la década de los años 70 han dado como resultado el hallazgo y colección de reptiles fósiles que, por su abundancia y diversidad, es la más importante del mundo con esa antigüedad (ver recuadro ‘Reptiles marinos en la Patagonia’). Los hallazgos hechos en Neuquén y Mendoza han llevado a replantear hipótesis elaboradas sobre la base del registro del hemisferio norte. Entre ellas, una particularmente relevante es la supuesta disminución en la diversidad de reptiles marinos pelágicos hacia fines del Jurásico (Titoniano), y la extinción de distintos grupos que no habrían sobrevivido el paso entre el Jurásico y el Cretácico. No solo la abundancia, sino la calidad de alguna de las preservaciones han permitido aumentar el conocimiento sobre las adaptaciones de los reptiles a la vida en el mar.


Figura 1. Ubicación de la Cuenca Neuquina en el Jurásico tardío y a la izquierda algunas de las localidades en las que se encontraron reptiles marinos.

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