Volumen 12 Nº 70
Agosto - Septiembre 2002



Científicos argentinos




Hacia la

computación cuántica

Todos tenemos una (vaga) idea de lo que significa ‘computación’. Los científicos la definen como cualquier tarea que pueda hacerse con sistemas físicos viables. Nuestras computadoras hogareñas son un ejemplo. Son sistemas físicos existentes a los que les ingresamos información y, a través de algoritmos (conjuntos de instrucciones elementales) y operaciones lógicas, ejecutan tareas que les fueron ‘programadas’. Nuestras agendas de bolsillo, palms y laptops también contienen programas (en la jerga software) que instruyen a estos sistemas físicos (en la jerga hardware) acerca del conjunto de operaciones sucesivas que deben realizar. La información se digitaliza (se la convierte en ceros y unos) y se actúa sobre ella siguiendo este conjunto de operaciones preestablecidas.

Para poder almacenar cada vez más información sin aumentar el volumen, y procesarla cada vez más rápidamente, estos sistemas físicos deben ser cada vez más pequeños. Los científicos han comenzado a preguntarse cuáles serían las propiedades de una computadora en la cual los ceros y los unos estuvieran codificados en sistemas de dimensiones atómicas –un electrón, un fotón, un átomo–. En nuestro mundo cotidiano el manejo y almacenamiento de la información sigue las leyes de la mecánica clásica. Al pasar a sistemas de tamaños atómicos las reglas cambian y es la mecánica cuántica la que dicta el comportamiento. Los ceros y unos con que se maneja la información actual en nuestras computadoras, denominados bits, se transforman en qubits, o bits cuánticos, siguiendo reglas muy diferentes. A partir de 1994, cuando el físico norteamericano Peter Shor mostró que era más eficiente una computadora cuántica que una de las actuales para factorizar un número en sus componentes primos, una operación crucial en la codificación de información, se lanzó en todo el mundo una carrera vertiginosa para dominar las nuevas técnicas y capitalizar en la nueva concepción de lo que significa ‘computar’. Si bien la meta no se vislumbra todavía, estas ideas abren un enorme terreno de posibles aplicaciones y generan una nueva frontera tecnológica: la información cuántica.

 

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