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Volumen
12 Nº 70
Agosto - Septiembre 2002 |
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Esta
nota sintetiza la recopilación
y análisis realizados por los autores para un comité internacional que evaluó el estado de las ciencias agropecuarias en la Argentina a pedido de la fundación Antorchas, la que también motivó y financió parcialmente este estudio. |
Por actividad agropecuaria normalmente se designa a un conjunto variado de labores cuyo núcleo es la producción primaria de alimentos, maderas y fibras. Por lo común la denominación también se extiende a la manufactura de diversos insumos utilizados por aquella producción, como fertilizantes, semillas, maquinaria, pesticidas, etc., lo mismo que a las llamadas agroindustrias y a la comercialización de todos los productos mencionados. Como se advierte, se trata de una multiplicidad de tareas, con claros elementos centrales y con límites difusos.
La actividad agropecuaria utiliza distintas formas de conocimiento. En parte es conocimiento poco estricto basado en la experiencia, o es de tipo anecdótico, o deducido por mecanismos pobremente documentados de prueba y error. Pero de modo creciente se trata de conocimiento científico y tecnológico obtenido de modo sistemático. Para poner a prueba sus hipótesis en experimentos diseñados con criterios rigurosos, los investigadores en ciencias agropecuarias, igual que los de otras ciencias, utilizan tanto las ideas, los marcos de referencia y las técnicas propios de sus disciplinas, como también los de otros campos del conocimiento. El creciente peso del asesoramiento profesional en las decisiones empresarias, la abundancia de nuevo conocimiento riguroso, la menor rentabilidad de las explotaciones y la necesidad de mitigar o evitar problemas ambientales derivados de prácticas agronómicas deficientes han incrementado la importancia del conocimiento científico y tecnológico en la producción agropecuaria.
En correspondencia con la diversidad de las actividades agropecuarias, existe una constelación de disciplinas reunidas bajo la denominación de ciencias agropecuarias, que también tiene claros elementos centrales y límites difusos. Por ejemplo, estudiar los efectos de la densidad de siembra sobre la forma que toman las plantas de trigo pertenece al núcleo central de esas ciencias. Por comparación con tal estudio, investigar ciertas formas mutantes (carentes de la batería de pigmentos que les permiten detectar la proximidad de sus vecinas) de la planta Arabidopsis thaliana, que es diminuta y sin utilidad productiva, está en la periferia de dichas ciencias. Sin embargo, para quienes estudian la densidad de siembra del trigo resultan útiles las investigaciones sobre Arabidopsis. De esta manera, el concepto de ciencias agropecuarias se extiende hasta abarcar el conjunto de las investigaciones de interés directo para los científicos que se ocupan de la producción primaria de alimentos, maderas y fibras.
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